El Ayuntamiento de Barcelona está ultimando la clausura definitiva del crematorio de Barcelona, que dejó de funcionar en mayo de 2019 por incumplir la normativa vigente en materia de emisiones. Ahora, Cementiris de Barcelona estudia cerrarlo definitivamente, a pesar de que la única instalación operativa de la ciudad que existe actualmente funciona al límite.

Fuentes del sector explican a Crónica Global que Cementiris “estudia si se molesta en remodelar y reabrir el crematorio de Collserola o si, simplemente, lo cierra de por vida”. Tras esta acción pasarían dos cosas: que el crematorio de Montjuïc asumiría toda la carga de cremación de la capital catalana y, por otro lado, la compañía pondría fin a una instalación contaminante que abrió sus puertas en 1990 en mitad de un parque natural.

“RENOVACIÓN INTEGRAL”

Una portavoz de la empresa de camposantos ha informado que “reiteramos que el Crematorio de Collserola requiere una renovación integral de sus instalaciones, así como una adaptación y mejora de los equipamientos existentes de recepción de las familias y de acompañamiento y despido, actualmente insuficientes”.

Con respecto a esta última instalación funeraria, Cementiris sostiene que la está renovando –abrió en 1997– para maximizar el control de emisiones contaminantes. "El crematorio de Montjuïc continúa prestando el servicio con normalidad.

Por otro lado, en el marco del proceso de renovación de la licencia medioambiental, estamos incorporando un sistema automático de medición (SAM), que consiste en la monitorización en continuo de emisiones al crematorio", ha indicado la misma fuente. Según la voz oficial de Cementiris, "este sistema estará operativo durante el segundo semestre de 2020".

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