En 2018, Raquel (nombre ficticio) estuvo muy cerca de quedarse paralítica. La incertidumbre, que se convirtió en un infierno, se prolongó durante cuatro meses hasta que los médicos descartaron esa posibilidad. La joven, que entonces tenía 27 años, sufrió un grave accidente cuando navegaba con cuatro amigos en un catamarán del Centro Municipal de Vela de Barcelona. Media hora después de zarpar, el mástil de la embarcación se desmontó y cayó sobre la mujer, que no pudo moverse. Se rompió varias vértebras. Tras una lenta recuperación volvió andar, pero las secuelas le han impedido recuperar al 100% su rutina. Esta vecina de Rubí ha llevado a juicio al club de Vela barcelonés al que demandó por daños y perjuicio. Le reclama una indemnización de 25.646 euros.

El accidente ocurrió el 14 de julio de 2018. El fuerte golpe contra su espalda dejó a la chica inmóvil en la barca. Tras un ingreso de cuatro días en el hospital, tuvo que llevar un corsé de inmovilización 75 días. Los primeros cuatro meses los pasó en una cama y la baja laboral se alargó siete meses hasta febrero de 2019. Raquel ha preferido no hablar directamente con este medio. No quiere revivir un episodio que fue “muy duro” para ella y su entorno, según relata su abogada, Noa Elíes, que relata el caso. Asegura que el club de Vela jamás se puso en contacto con ella ni se preocupó de su estado después del accidente. Tras un primer intento fallido de resolver el conflicto amistosamente, la letrada demandó en 2019 al centro gestionado por el Ayuntamiento de Barcelona.

NEGLIGENCIA

Elíes, del despacho Estatus Iuris Abogados & Economistas, está convencida de que el club actuó de manera negligente porque no comprobó correctamente el estado de la embarcación antes de salir a la mar. Afirma que Vela Catalana, SL es responsable del perjuicio causado a su clienta. “Es manifiesto que el estado de la embarcación no era el correcto dado que, de otro modo, la caída sin control del mástil tras media hora de salir del puerto no se hubiera producido”, señala la letrada en la demanda. La abogada indica en la demanda que el club ya sabía que el catamarán tenía un fallo. “A pesar de ello mantuvo la misma disposición de los usuarios sin realizar ningún tipo de advertencia o control que limitara los posibles daños que podría generarse”.

Barcos de vela navegando en Barcelona / VELA BARCELONA
Barcos de vela navegando en Barcelona / VELA BARCELONA

 

El centro municipal de Vela rechaza los motivos de la denuncia y se sacude cualquier responsabilidad en el accidente. En la respuesta a la demanda, el club argumenta que "no existe relación" entre la entidad y Raquel. Afirma que la joven no alquiló directamente la embarcación, pues lo hizo una de sus amigas que es socia del centro, requisito indispensable para arrendar el barco durante unas horas. El abogado del club de vela señalan que la joven navegó "en concepto de invitadas" de la abonada y que únicamente se tramitó un seguro de accidentes obligatorio de un día. "Las personas invitadas no son objeto de cobertura por la responsabilidad civil" del centro municipal, defiende.

FALLO DE FABRICACIÓN

En segundo lugar, el club defiende que el catamarán que sufrió el accidente pertenece a una empresa privada y que la entidad náutica dispone de él mediante un contrato de renting firmado un mes y medio antes del siniestro. La entidad púbica atribuye el percance del mástil a un defecto de fabricación de la embarcación. "De lo contrario, no se comprende cómo el mástil pudo sin causa externa alguna, desmontarse y caer", expone. La empresa en cuestión, Sailing Experience By. A. Torné, es la única responsable del mantenimiento del catamarán, según el centro de vela. En una primera respuesta a la víctima, la aseguradora del club ya subrayó que el defecto del barco no se podía imputar al club y que debía dirigir la demanda a la citada empresa.

Para apoyar su versión, el club barcelonés presentó un informe pericial que sitúa como causa del accidente a un "fallo de fabricación". Dice la entidad que era "imprevisible" que se pueda romper el mástil en una "nave nueva" . Por último, el centro de vela pone en dude las secuelas físicas de la mujer y anuncia la intención de realizar una pericial médica. 

AFECTACIÓN DIARIA

La abogada de la víctima asegura que el club no informó a nadie del accidente hasta que interpuso la demanda. A consecuencia del incidente, Raquel no puede practicar deportes de impacto (tenis, pádel, salir a correr, etc). Le duele la espalda si se agacha y se ve incapacitada de hacer tareas cotidianas como hacer la compra porque no puede levantar peso. Una vez al mes necesita un masaje para descontracturar la espalda. El pasado 19 de mayo tuvo lugar la primera sesión del juicio donde se ausentó la representación de la empresa del barco. El juez le dio otra oportunidad para comparecer el 28 de mayo.

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