La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, sacaba pecho esta semana en las redes sociales publicando la carta que el envió al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reclamando un pacto de Estado por la Vivienda. Pero como ella es también la cabeza visible de una Administración, no está exente de ocupar el lugar de Sánchez, con la particularidad de que el desgaste se produce entre sus propios convecinos.

Así, al mismo tiempo que la primera munícipe de Barcelona presionaba a Sánchez, la plataforma Tsunami Veïnal la ponía a ella en el candelero y le daba el protagonismo local. “No puede ser que haya la condescendencia por parte del poder público al decir que están desbordados y que necesitan la ayuda de la ciudadanía. No podemos aceptarlo”, dice la carta que le envió Tsunami.

Ante las protestas de muchos colectivos ciudadanos, que se encuentran en la paradoja de que el Ayuntamiento les reclama su ayuda y luego les pone trabas, la plataforma vecinal le recuerda a la alcaldesa: “Los vecinos no tenemos capacidad ni recursos ilimitados, a pesar del gran esfuerzo que estamos haciendo. La Administración tiene, o ha de tener, la obligatoriedad de generar planes de choque. Y, si es preciso, la ayudaremos todos porque somos la primera parte afectada de las carencias sociales del momento”. Lo malo es que planes de choque es precisamente lo que le falta a Colau.

CAMBIO DE PRIORIDADES

Manel Martínez, portavoz de Tsunami Veïnal, señala a Metrópoli Abierta que “tenemos claro que la Administración municipal es la más próxima y no puede ir a remolque  de la ciudadanía. Lo ideal sería ir un pasito por delante de los ciudadanos”. Esta plataforma vecinal nació como reacción a la inseguridad ciudadana y al incivismo, pero en tiempos de pandemia, ha cambiado sus prioridades.

“En estos momentos, las urgencias sanitarias, las asistenciales y la dinamización del comercio y del pequeño empresario de los barrios es lo más importante, aunque no descuidamos la convivencia y la inseguridad -añade Martínez-. Nos dicen que los servicios sociales están saturados. ¡Pero si están cerrados! Funciona sólo un teléfono de asistencia, y eso que son servicios esenciales básicos. Lo negativo es que vemos que el Ayuntamiento no está al frente del cañón. Y nos consta, por muchos técnicos que no están satisfechos, que no les dejan prestar el servicio que desearían”. Su crítica se dirige contra la cadena de mando. Si sanitarios, agentes del orden y otros colectivos han estado y están en primera línea, ¿porqué no están los servicios sociales?.

LOS NUEVOS POBRES

El dirigente vecinal admite que el consistorio tiene controladas a personas desarraigadas, a colectivos en riesgo de exclusión o a determinados sectores que son los habituales de estos servicios. “Pero lo que nos viene encima es muy diferente. Tras la crisis de la pandemia va a empezar a llegar a los servicios sociales gente que jamás los había utilizado. ¿Quién controla a marido y mujer que se han quedado confinados en casa, sin trabajo o pendientes de un Erte, que no saben si mañana van a poder trabajar y tampoco saben cómo llenarán su nevera? Ahí podemos ayudar las asociaciones vecinales y, de hecho, lo hacemos. La gente, además, se vuelca trayéndonos alimentos para que repartamos. Pero todo esto lo tendría que liderar el Ayuntamiento a través de los servicios sociales”.

Por otro lado, los dirigentes vecinales han mantenido reuniones con los concejales de distrito. “Cuando les preguntamos sobre los planes de dinamización del comercio o de las empresas o sobre el desarrollo económico del territorio, nos dicen que no tienen. ¿Y desde la alcaldía se creen que todo se resuelve por quitar plazas de aparcamiento para intentar poner una mesa más en la terraza de un bar, porque hay una responsable, Janet Sanz, que odia los coches? Es de escándalo. Sanz debe de vivir en otro universo”, critica Martínez.

UN CONSISTORIO SIN PROPUESTAS

Y apunta con bala al criticar “ayudas irrisorias” de 300 euros a pequeños autónomos “cuando suben el IBI un 100%. Y que no digan que es que no lo habían actualizado, porque lo revisaron en el 2017. Por tanto, mentiras, las justas”. En el documento que Tsunami le hizo llegar a la alcaldesa, esta plataforma critica que Barcelona va a la deriva “sin propuestas de reactivación económica” y que la ciudad no tiene propuestas definidas de nuevos modelos económicos.

“Ahora merece la pena que Ayuntamiento y Generalitat revisen el modelo de ciertas actividades, como los comercios mal llamados de conveniencia o establecimientos donde la venta indiscriminada de alcohol tantos dolores de cabeza provoca incluso en las fases actuales de desconfinamiento. Hemos de caminar unidos en la potenciación del producto autónomo como generador de nueva industria y sin detrimento de que la comercialización de otros productos foráneos para establecimientos multimarca de comerciantes o franquiciados locales también tenga ayudas para vende productos de creación de proximidad en baremos de más del 30% de su oferta”.

Martínez, pues, aconseja a Ada Colau que escuche a los vecinos. “Está bien que pida dinero a Pedro Sánchez o a Quim Torra. Pero que asuma sus responsabilidades. Y que sepa que el Ayuntamiento ha de ser el hermano mayor de los ciudadanos. Si ella va a tocar a las puertas de Torra para pedir más recursos, nosotros iremos detrás y la apoyaremos. Y si va a la puerta de Sánchez, otro tanto. Pero ella, que cumpla también. La actuación municipal ha de ser más humana y más cercana”.

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