Una de las fotografías de la campaña sobre la vida de los sintecho en verano / ARRELS FUNDACIÓ
Una de las fotografías de la campaña sobre la vida de los sintecho en verano / ARRELS FUNDACIÓ

La campaña que recuerda que los sintecho no se van de vacaciones

1.200 personas viven en las calles de Barcelona y el verano no les deja exentos de peligros

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Un hombre camina por una playa de Barcelona, hace la siesta en una sombra de la plaza de la Catedral, se refresca en una fuente o camina bajo el Arc de Triomf. En la mayoría de casos, estas escenas aparecerían en las típicas fotos de postureo que atestan las redes cada verano, pero también pueden mostrar el día a día de las personas sintecho. Ellos no se marchan de vacaciones ni tampoco su situación de vulnerabilidad.

SIN VACACIONES

Estas imágenes son parte de una campaña que Arrels Fundació ha lanzado recientemente en Instagram. Bajo el hashtag #StopThisPhoto, tiene la meta de reivindicar los derechos de las personas que no tienen un lugar al que llamar hogar y recordar que, mientras ahora casi todo Barcelona pasa los días entre chapuzones o moviéndose al son de un ventilador desde el sofá de casa, ellas siguen durmiendo en la calle. Es por eso que, como cuentan desde Arrels Fundació, #StopThisPhoto pretende enviar el mensaje de que la ciudadanía debería ser más consciente de lo "cruda" que puede llegar a ser la vida en la capital catalana y que, por tanto, "deberíamos intentar que no fuera más allá". 

"La foto en la que aparece un hombre cargando un cartón en la playa en busca de un sitio donde dormir se parece a la típica imagen en la que uno camina con una tabla de surf. Pero no tiene nada qué ver”, sostiene la entidad y añade: “En invierno la gente suele preocuparse por las personas sintecho porque hace frio, pero ahora parece que son mucho más invisibles. Aunque, en realidad, existen riesgos particulares de esta estación del año”.

Se trata de una realidad que irrumpe cada vez en más vidas. Mientras en mayo de 2018 la fundación constató que unas 2.000 personas son acogidas por la administración y centros privados, el pasado junio contabilizó que unas 1.200 duermen en las calles de Barcelona. Una cifra que está muy lejos de asemejarse a las aproximadamente 600 que calculó la fundación en 2008, lo cual suponía la mitad que en la actualidad.

LOS PELIGROS DEL VERANO

Del mismo modo que hacen en invierno, los sintecho pasan los días de calor pensando dónde dormirán o cenarán cuando caiga la noche. Su rutina no varía con el cambio de estaciones, como tampoco se minimizan los riesgos a los que se enfrentan al dormir en la calle.

“La gente suele preocuparse mucho por la llegada del frio. Pero en verano hay otros peligros, como las insolaciones, golpes de calor, quemaduras por el sol, más inseguridad porque hay más gente en la calle, el turismo, que hace que haya más movimiento en la ciudad y, por tanto, cueste más encontrar un sitio tranquilo donde dormir, y las altas temperaturas”, apuntan desde Arrels. “Si durante el día hace calor, imagínate por la noche, cuando todo el calor sale del asfalto. Es como dormir en un horno”, agregan.  

Las altas temperaturas llevan a la fundación a alegar que los principales derechos que se vulneran en verano son el derecho al espacio público y a la higiene. Es cuando, en general, más necesario es asearse, pero en la ciudad “ni se permiten prácticas como limpiarse en una fuente o en la ducha de la playa. Además, muchos recursos municipales y entidades privadas están de vacaciones”.

Se trata de una de las razones por las cuales entidades como Arrels no dejarán de insistir que la ciudadanía debería ser todo el año consciente de cómo vive el hombre que duerme en medio de La Barceloneta o la mujer que descansa bajo la sombra del paseo Picasso. Nunca fueron invisibles. Por mucho que una canción del verano o unas vacaciones en el horizonte les hubiesen borrado temporalmente del imaginario colectivo. 

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