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La reforma del Camp Nou, la obra más importante del siglo XXI de la primera entidad deportiva de Cataluña, sigue encallada. La lentitud de los trámites burocráticos, la delicada situación económica del club y el coronavirus aplazaron el inicio de las obras del ambicioso proyecto de Josep Maria Bartomeu, cifrado inicialmente en 600 millones de euros pero con un coste final muy superior (unos 1.250 millones) por la financiación de Goldman Sachs. Hoy, los candidatos a la presidencia de la institución discrepan sobre el futuro del Espai Barça, que también contempla la construcción del nuevo Palau Blaugrana. La solución llegará tras las elecciones, previstas inicialmente para el 24 de enero pero aplazadas hasta el 7 de marzo.

Joan Laporta, Víctor Font y Toni Freixa asumen que la transformación del Camp Nou, inaugurado en 1957, es imprescindible, pero discrepan en su materialización. Las obras podrían demorarse un año más. La ampliación y renovación del coliseo barcelonista, aprobada en referéndum en 2014, debía empezar en 2017 y terminar en 2021. Hoy, sin embargo, no está clara la fecha de inicio. Mucho menos, su finalización. Font incluso prioriza el nuevo Palau, una exigencia de la Euroliga para que el Barça siga en la elite del baloncesto europeo.

EL MALEFICIO DEL CAMP NOU

El maleficio del nuevo Camp Nou comenzó con Josep Lluís Núñez en la presidencia. En 1999, el expresidente anunció su proyecto más ambicioso: el Barça 2000. Fue mayoritariamente rechazado por los vecinos de Les Corts y, un año después, el empresario constructor renunció al cargo tras 22 años como máximo responsable de la entidad. 

Imagen virtual del futuro Espai Barça, con el nuevo Camp Nou y el nuevo Palau Blaugrana / FCB
Panorámica virtual del futuro Camp Nou y del nuevo Palau Blaugrana / FCB

Núñez ideó la renovación del Camp Nou y la transformación de su entorno. Su proyecto contemplaba la creación de 1.600 pisos, 14.800 metros cuadrados para usos comerciales, 6.200 metros cuadrados para bares y restaurantes, 26 salas de cine, tres museos y cuatro pabellones temáticos. En verano de 1999, muchos vecinos de Les Corts se manifestaron en contra del Barça 2000 y colgaron pancartas en los balcones de sus viviendas.

EL CAMP NOU DE FOSTER

Ocho años después, Laporta apostó por un cambio radical en el Camp Nou y encomendó la remodelación del estadio a Norman Foster. Cifró en 240 millones de euros el coste de las obras. La reforma contemplaba una piel exterior compuesta por baldosas de colores (azul, grana, blanco, amarillo y rojo) y mantenía la forma asimétrica actual. Era un Camp Nou inspirado en Gaudí y el expresidente aspiraba a financiar dicha operación con la venta de patrimonio. Además ya contemplaba el derribo del Miniestadi.

El Camp Nou de Foster fue un Camp Nou virtual. Su proyecto fue liquidado en 2010 cuando Sandro Rosell accedió a la presidencia del club. Durante el mandato del abogado barcelonés, el Barça compró unos terrenos en Viladecans por 18,7 millones de euros con la idea de construir la Ciutat del Soci. En 2017, el valor de esos terrenos era de 3,07 millones de euros después de que las normativas medioambientales impidieran desarrollar cualquier actividad deportiva, de ocio o entretenimiento.

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Maqueta del Camp Nou del proyecto de Norman Foster que presentó Joan Laporta / FCB

VILADECANS Y CAN RIGALT

“El Ayuntamiento de Viladecans estaba muy interesado en esa operación urbanística, pero el proyecto caducó y se convirtió en una operación fallida para el Barça”, explica a Metrópoli Abierta una fuente próxima al alcalde de Viladecans, Carles Ruiz. Cerca de los terrenos que adquirió el club azulgrana, Viladecans trabaja ahora en una operación urbanística que, de momento, ha sido paralizada por el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya.

Durante el mandato de Laporta, en 2005, el Barça también firmó un acuerdo con la inmobiliaria La Llave de Oro para transformar los terrenos de Can Rigalt, en L’Hospitalet de Llobregat. La operación fue muy negativa para el club y, actualmente, los citados terrenos están abandonados. En muy mal estado.

EL REFERÉNDUM DE 2014

Rosell también puso la reforma del Camp Nou en el escaparate. Incluso contempló la construcción de un nuevo campo en los terrenos de Can Rigalt. Esta opción fue descartada por su elevado coste, superior a los 1.000 millones de pesetas, y optó por una remodelación total del estadio. Rosell quiso que los socios aprobaran o rechazaran la renovación del campo en las urnas. El 5 de abril de 2014, fecha del referéndum, él ya no era el máximo dirigente de la entidad (dimitió el 23 de enero del mismo año).

Más del 72% de los socios del Barça validaron la reforma del Camp Nou. Dos años después, Nikken Sekkei recibió el encargo de ampliar y transformar el coliseo azulgrana en un estadio del siglo XXI, con capacidad para 105.000 espectadores y todas las localidades cubiertas. El nuevo Camp Nou multiplicará las localidades de alto standing y tendrá una estructura simétrica. También se eliminarán localidades con mala visibilidad. 

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Dos socias del Barça se dirigen a votar durante el referéndum del Camp Nou, en 2014 / EFE

LOS PERMISOS DEL AYUNTAMIENTO

Los plazos marcados por el Barça se demoraron año tras año. Los permisos del Ayuntamiento tardaron más de lo previsto y Bartomeu ni tan siquiera pudo iniciar su obra más ambiciosa. Su sucesor deberá decidir si mantiene el proyecto actual, con la financiación de Goldman Sachs, introduce algunos cambios o aplaza la transformación del Camp Nou.

Laporta, máximo favorito, ha lamentado que Rosell tumbara el Camp Nou de Foster y, durante la campaña electoral, ya ha deslizado que no le gusta la fachada del estadio que proyecta Nikken Sekkei. El abogado barcelonés podría optar por un nuevo sistema de financiación y abrir un nuevo concurso. "Haré caso a los expertos. A lo mejor se tiene que hacer totalmente nueva la tercera gradería y reforzar el resto del estadio. También hemos de ver si es mejor hacer las obras por fases o de golpe. Intentaré que las obras molesten lo menos posible a los socios y ver si es mejor jugar en Montjuïc", explicó Laporta en una entrevista concedida a Mundo Deportivo.

LAS CONDICIONES DE FONT

Font remarca que el nuevo Camp Nou y la construcción del nuevo Palau serán prioritarios si accede a la presidencia del Barça. El líder de Sí al Futur, no obstante, asegura que su junta directiva “no pondrá en riesgo el patrimonio del club”. “Adecuaremos el proyecto a las necesidades, oportunidades y capacidades actuales del Barça”, añade. También ha asumido el compromiso de que los socios de la entidad aprueben o rechacen el proyecto final en referéndum. “En referéndum con voto electrónico”, recalca Font.

Recreación virtual del futuro Palau Blaugrana
Imagen virtual del futuro Palau Blaugrana que presentó la junta directiva de Bartomeu / FCB

Freixa, en cambio, es partidario de mantener el Espai Barça que impulsó Bartomeu. El líder de Fídels al Barça ha comentado que el nuevo Camp Nou “es ineludible”. “El Espai Barça se hará como estaba previsto porque los socios deben disfrutar de unas instalaciones de primer nivel”, añade. Freixa, no obstante, no aclara si aceptará la fórmula de Goldman Sachs u optará por otros modelos. En el pasado, el exdirectivo azulgrana impulsó el proyecto de un columbario en el Camp Nou que acabó en nada.

El Camp Nou, antes o después, se prepara para una transformación radical. El estadio del Barça, coinciden todas las fuentes, ha quedado obsoleto y el club podría ingresar entre 100 y 200 millones de euros más por temporada por la explotación de sus instalaciones. “El Barça ingresa mucho menos que el Real Madrid por la explotación de su estadio. En el Camp Nou apenas hay 2.000 localidades de alto standing. En el Bernabéu hay 5.000, con mejores servicios y más comodidades. La reforma del Camp Nou es imprescindible para que el Barça siga siendo un club TOP en Europa", explica un alto ejecutivo de la entidad.

Imagen del Camp Nou con lleno a rebosar
El Camp Nou, práctiamente lleno, en un partido del Barça de la pasada temporada / ARCHIVO

LA ÚLTIMA REFORMA, EN 1994

La misma fuente, con más de 20 años de experiencia en el Barça, añade: "En el último lustro se han multiplicado los ingresos por patrocinadores y la transformación del estadio debe ser prioritaria. Es la eterna asignatura pendiente porque no se ha hecho nada desde 1994 cuando Núñez amplió el Camp Nou por abajo”. Mucho más sonada y trascendental fue la ampliación del estadio en 1982, aprovechando la celebración del Mundial de España. Entonces, el campo del Barça pasó de 90.000 a 120.000 localidades. Luego el aforo se redujo hasta las 99.000 plazas actuales con la eliminación de las localidades de pie.

"Acabará antes la Sagrada Família que el campo del Barça", bromea un exdirectivo de Rosell. Salvo sorpresa, el templo de Gaudí estará terminado antes de 2030 (antes de la crisis del coronavirus, el objetivo era acabarlo en 2026). Los plazos del nuevo Camp Nou, en cambio, son una incógnita y el Espai Barça necesitará algo más que ayuda divina para su financiación. 

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