El presidente del PP en el Ayuntamiento de Barcelona Josep Bou ha visitado la ronda de Sant Antoni y se ha reunido con el presidente de la asociación de comerciantes, Jaume Bertran. La visita de Bou responde a las quejas vecinales y de los comerciantes por la presencia del mercado de la miseria y por la inacción del gobierno de Ada Colau para ejecutar la ansiada reforma, que lleva casi tres años parada.

Según el PP, los vecinos están a favor de la retirada de las losas de hormigón en las que se instaló, durante nueve años, el mercado provisional de Sant Antoni mientras se hacía la remodelación del equipamiento histórico, y que ahora son aprovechadas por los vendedores ambulantes del mercado de la miseria para colocarse. Se trata de un top manta de productos de la basura que lleva en la ronda de Sant Antoni desde finales de 2019 tras crecer sin control en Glòries.

CONVERTIR LA RONDA EN UN BOULEVARD

Bou defiende que se haga de una vez la demandada reforma de Sant Antoni y convertir la calle en un boulevard, como tenía previsto el Ayuntamiento hace tres años, con dos carriles de circulación -uno por sentido de circulación-, un carril bici en el centro y aceras más anchas. La reforma pensada era desde Comte d'Urgell hasta la plaza de la Universitat.

El presidente de los populares ha constatado que por encima de la calle de Casanova, donde sigue abierta la circulación, no se coloca el mercado de la miseria, y ha vuelto a criticar la guerra al coche del ejecutivo de Colau. Según Bou, el 52% de las compras en comercios de la ciudad las hace gente de fuera de Barcelona.

Decenas de vendedores del mercado de la miseria, en la ronda de Sant Antoni / MA
Decenas de vendedores del mercado de la miseria, en la ronda de Sant Antoni / MA

CANSADOS DE PELEAS, AGLOMERACIONES E INCIVISMO

Los comerciantes de la ronda de Sant Antoni se han quejado a Bou de que están cansados de peleas, aglomeraciones y actos incívicos, que generan principalmente grupos grandes de personas inmigrantes de Ciutat Vella, detalla el PP.  Afirman que su principal preocupación es la degradación de la zona y no una bajada de las ventas.

El Ayuntamiento tenía abierto en junio de 2018 una oferta pública para la adjudicación de las obras por valor de algo más de cinco millones de euros (IVA incluido). La oferta pública la había colgado la empresa Barcelona de Infraestructuras Municipales (BIMSA). Sin embargo, el 5 de julio, cuatro días antes de que acabara el período de presentación de ofertas, BIMSA anuló el concurso. Detrás de la cancelación del proyecto se debió a recortes por la caída de ingresos -entre otros del impuesto de la plusvalía- que Barcelona en Comú tuvo que aplicar a inversiones del pasado mandato.

LAS LOSAS SE QUEDAN

Ahora el Ayuntamiento plantea iniciar unas obras en febrero de 2022 por valor de 750.000 euros, pero este proyecto no tiene nada que ver con el original, ya que la intención del consistorio es mantener las losas de hormigón y hacer nuevos espacios de juego y zonas de descanso. La actuación se hará entre las calles de Comte d'Urgell y Casanova. 

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