Barcelona ha vivido una nueva noche de botellones masivos. Según datos policiales a los que ha tenido acceso Metrópoli, más de 5.000 personas han sido desalojadas de plazas, playas y calles de la ciudad por la Guardia Urbana y los Mossos d'Esquadra.

Este sábado, el Ayuntamiento no dio datos de las personas sacadas de la vía pública porque el operativo policial era el ordinario. Sin embargo, y a pesar del intento del gobierno de Ada Colau de ocultar los datos, en muchas ocasiones, como ahora, acaban sabiendo.

UNAS 2.600 PERSONAS EN LAS PLAYAS

Las fuentes policiales consultadas por este medio indican que de las playas de la Barceloneta, los agentes desalojaron a 2.600 personas. Otros 800 jóvenes se encontraban en el Born, y unos 500 en la plaza de los Àngels, en el Raval. 

En la plaza de Emili Vendrell, en el mismo Raval, Mossos y Guardia Urbana han dispersado a otros 500 ciudadanos. En otro punto de Ciutat Vella, el paseo de Lluís Companys, se habían concentrado 300 noctámbulos, y junto a la Catedral de Barcelona, unos 150.

FIESTAS DE LA BORDETA

En las fiestas de la Bordeta, el desalojo se produjo sin incidentes, salvo 200 jóvenes que siguieron con una fiesta alternativa. Las fuentes policiales desconocían si finalmente los agentes acabaron interviniendo.

Al cierre de este artículo, este medio no disponía de datos sobre posibles incidentes o multas interpuestas en el conjunto de Barcelona. 

Botellón en una playa de Barcelona / ARCHIVO - EUROPA PRESS
Botellón en una playa de Barcelona / ARCHIVO - EUROPA PRESS

VACUNADOS E INMUNIZADOS POR EL COVID

Entre las personas que ahora salen de botellón figuran jóvenes vacunados o que han pasado la enfermedad"He pasado el covid y estoy mejor que una persona vacunada", dijo una chica a betevé la madrugada del sábado. Otros jóvenes explicaron que haber sido vacunados les da tranquilidad para salir de fiesta.

Al departamento de Salut le preocupa que una parte importante de la población entre 18 y 35 años sigue sin vacunar.

TODO EL VERANO

Barrios como la Barceloneta y Sant Pere, Santa Caterina i La Ribera llevan todo el verano sufriendo la plaga de los botellones. Las calles amanecen llenas de orines y sucias, y en ocasiones también se producen actos de vandalismo. Los vecinos no pueden descansar.

Barcelona espera la traca final del verano: las fiestas de la Mercè. Mossos y Guardia Urbana preparan un dispositivo policial especial, pero parece difícil que sea suficiente para evitar un problema que se ha enquistado.

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