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Un total de 203.280 euros gastará la Guardia Urbana de Barcelona en tests de detección de sustancias estupefacientes que permitan la lectura tanto visual como digital de los resultados de las pruebas ambulantes en los controles policiales. La compañía Saborit International será la encargada de suministrar estos dispositivos durante los próximos dos años, según un contrato adjudicado el pasado 30 de julio. El contrato podrá ampliarse a otros dos años más, por lo que el gasto total en controles de drogodependencias subirá a más de 400.000 euros en el próximo cuatrienio. O, lo que es lo mismo, algo más de 100.000 euros anuales para cazar a conductores drogados.

En total, se suministrarán unos 12.000 tests para los dos primeros años en que estará en vigor el contrato original, que depende del área de Seguridad que controla el teniente de alcalde Albert Batlle. Según el pliego de prescripciones técnicas del contrato, los dispositivos comprados funcionan tomando muestras de saliva de los conductores a los que se les haga a prueba. Con ellos, se podrán detectar “distintas sustancias estupefacientes o metabolitos relativos a los opiáceos, metanfetaminas, anfetaminas, cocaína o THC”. En total, la policía local barcelonesa tendrá cinco dispositivos digitales para los controles que se levanten en la calle. El equipo de lectura de los análisis (que ha de ir instalado en los vehículos policiales) pesa 3 kilos y lleva una impresora y un maletín para facilitar su transporte.

LIMITACIONES

El tiempo en que un equipo de estas características tarda en tener resultados es de seis minutos como máximo. Los tests son de un solo uso y si se ha de repetir la recolección de saliva han de dejar pasar dos minutos como mínimo. El conductor al que se le haga la prueba tiene derecho a una impresión en papel del resultado. En este documento ha de constar también el tipo de sustancia analizada. Los tests se han de realizar en temperatura ambiente de entre 0 y 40 grados centígrados. Cualquier análisis realizado fuera de estos parámetros podría ser anulado.

Un informe firmado por Teresa Coedo, jefa de compras del departamento de Logística e Infraestructuras (de la gerencia de Seguridad y Prevención) señala que “esta actuación es de competencia municipal y tiene como finalidad permitir a la Guardia Urbana de Barcelona la ejecución de sus tareas de detección de sustancias estupefacientes en los conductores de vehículos, en su función de control de la seguridad del tráfico”. El objetivo es “garantizar un nivel de especificidad superior al 95% de los tests confirmados en laboratorio”.

Control de la Guardia Urbana de Barcelona / ARCHIVO
Control de la Guardia Urbana de Barcelona / ARCHIVO

UNA EMPRESA FAMILIAR

Saborit International es una compañía familiar con sede en Madrid especializada en la comercialización de equipos y productos para la seguridad, vigilancia y defensa. A esta compañía, por ejemplo, el consistorio ya le había comprado varias remesas de gel hidroalcohólico durante la pandemia por más de 50.000 euros. El pasado mes de junio, el ayuntamiento barcelonés le compró también 2.499 unidades de tests antidroga mientras que los responsables municipales le hacían firmar varios documentos conforme la empresa no realizaba operaciones que vulneran los derechos humanos.

Saborit tiene desde el año 2012 la representación en el mercado español de las marcas de la multinacional Bae Systems Overseas, una de los fabricantes de equipamiento policial-militar más importantes del mundo. El último de los productos que ha sacado al mercado (y que Saborit también distribuye) son las cámaras corporales que los policías pueden llevar encima, con una batería que dura 12 horas y con vídeo de alta definición. Entre sus artilugios se encuentran desde drones con cámaras para vigilancia hasta chalecos blindados o pistolas Taser.

Los dispositivos antidroga más modernos que vende, sin embargo, no son los que han colocado a la Guardia Urbana de Barcelona: el último dispositivo que comercializa, el Drugwipe 5s de WipeAlyser, puede detectar hasta cinco sustancias en cinco minutos sin contacto de saliva con el usuario, contrariamente a los vendidos a la capital catalana. Las drogas detectadas son cannabis, opiáceos, cocaína, anfetaminas y metanfetaminas. El Drugwipe 6s, por su parte, detecta seis sustancias (entre ellas la ketamina y la benzodiacepina) en 8 minutos.

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