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El Ayuntamiento de Barcelona se ha sumado a la red de ciudades de la economía del donut para avanzar en la lucha contra la crisis climática. Así lo ha explicado el consistorio este jueves en un comunicado. La ciudad ha iniciado los estudios para adoptar la visión de la economía del donut, que consiste en apostar por la reducción de las desigualdades sociales y por un cambio profundo de las formas de producción y consumo que han llevado a los estados a infringir los límites del planeta poniendo en riesgo incluso su habitabilidad.

La ciudad se ha sumado así a una visión que analiza ciertos indicadores para prosperar de una forma más sostenible y lo ha hecho de la mano de la red mundial de ciudades que hacen frente a la emergencia climática, la C-40, y en colaboración con la organización que impulsa este sistema de indicadores, la Doughnuts Economics Action Lab (DEAL).

EMISIÓN DE CO2

Concretamente, estos indicadores a analizar son, por un lado, indicadores ambientales como las emisión de CO2, la huella ecológica o los usos del agua; y por otro, los indicadores de satisfacción de vida como la salud, la ocupación de calidad y el acceso a la energía y la educación.

Una vez identificadas las prioridades de actuación en base a los indicadores que más se alejen de los objetivos establecidos, el consistorio podrá centrarse en determinar las causas que generan los impactos negativos a superar y definir actuaciones para reconducir la ciudad hacia un espacio más justo y seguro.

MODELO ECONÓMICO OBSOLETO

El concepto de economía del donut fue ideado por la economista de la Universidad de Oxford Kate Raworth y establece que el modelo de crecimiento económico infinito ha quedado obsoleto, presentando una alternativa centrada en resolver los grandes retos de la sostenibilidad ambiental y la justicia social

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