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Barcelona envía a Madrid este viernes un tren ecológico que realizará el recorrido en nueve horas y media y denunciará los desequilibrios territoriales que hay en las zonas por las que pasa. Este tren, que sale a las 8.43 horas de la Estación de Francia, está organizado por Ecologistes en Acció, pero apoyan la acción reivindicativa una docena más de entidades, entre las que se encuentran Greenpeace, Families for Future Barcelona, Enginyeria Sense Fronteres, Entrepobles, Rebel·lió o Extinció, Aigua és Vida o Climacció.

“Se trata del tren que realiza el recorrido diario entre Barcelona y Madrid, pero que va por vías convencionales, no por las del AVE”, explica a Metrópoli Abierta Kike Molina, portavoz de Ecologistes en Acció. En él, viajan más de 100 activistas que asistirán luego en la capital de España a la manifestación por la preservación del clima y la sostenibilidad del planeta. No hay que olvidar que estos días se celebra en Madrid la cumbre del clima y ésta es una (otra) aportación de los ecologistas catalanes a esa cumbre mundial.

El tren realizará paradas en varias localidades, como Tarragona, Zaragoza, Soria o Guadalajara. Su elección es para reivindicar “un transporte de bajas emisiones y que cohesione las comarcas rurales, más allá del despilfarro económico y ecológico de la alta velocidad”. Los activistas llevarán una pancarta con el lema Cambia el sistema, no el clima, que condensa el espíritu de las protestas que tienen lugar en Madrid estos días. Otros lemas que harán servir en el viaje son Contra la crisis ecológica y Por una justicia social y ambiental.

DENUNCIANDO LOS FALLOS

Durante el recorrido, los ecologistas irán denunciando las carencias y los destrozos de las zonas por las que pasen. “Protestaremos contra las nucleares de Ascó, la térmica de Flix, las extensas zonas de monocultivo, la despoblación rural, las estaciones abandonadas… Es todo un recorrido reivindicativo. Además, en cada una de las paradas, se irán sumando al grupo activistas de otras ciudades”, explica a este diario Kike Molina. En esa listado de agravios también entran las megainfraestructuras de transporte, como autovías, puertos y aeropuertos, los residuos letales de diferentes industrias, la agroindustria dependiente del petróleo, la gestión insostenible de los residuos o la ganadería intensiva.

Según los concienciados por los temas ecológicos, la necesidad de movilización de los ciudadanos es más necesaria que nunca. “El problema de la crisis climática y de los recursos naturales, o de lo que se ha dado en llamar crisis ecológica es ya un hecho. Es preciso arremangarse y ponerse manos a la obra para hacerle frente. Con este viaje, pretendemos reivindicar el transporte sostenible, pero hay otros muchos temas que también debemos tener en cuenta, como el uso que hacemos del agua, el consumo de la energía o la alimentación”, subraya el portavoz de Ecologistes en Acció.

EL ÚLTIMO TREN CONVENCIONAL

Para esta plataforma ciudadana, la reivindicación de un transporte alternativo y poco contaminante es fundamental a la hora de luchar contra la degradación de la Tierra. “Este tren regional es el último que queda entre Barcelona y Madrid que no es AVE, ya que las políticas elitistas e irresponsables en materia de transporte de los diferentes gobiernos españoles los han ido eliminando progresivamente”.

Una vez llegados a Madrid, los activistas se dirigirán directamente a la Marcha por el Clima. La vuelta de los activistas será por libre, ya que tanto la estancia como el retorno depende de cada uno.

Los organizadores, no obstante, quieren romper también una lanza a favor de la joven activista sueca Greta Thumberg. “Denunciamos la criminalización infame con la que algunos medios de comunicación están sometiendo a Greta, atacando y cuestionando cada paso que da, como si ella fuese la responsable de la situación dramática del planeta y no los grandes poderes económicos y políticos mundiales”, dice un comunicado conjunto de las plataformas. Añade el texto que “es vergonzoso el papel de sumisión a la industria y a los lobbies del petróleo o las eléctricas que juegan determinados medios, que atacan a una niña de 16 años con toda clase de argumentos espurios”. Salen, así, al paso de las acusaciones de manipulación y de producto prefabricado y de estudio que han lanzado a la joven activista sueca desde algunos sectores.