El año que viene se decidirá el futuro del edificio Imax del Port Vell de Barcelona. La cuestión es si se le prorroga la vida adjudicándole nuevos usos o se le condena a la demolición. Todo ello se deberá consensuar entre el puerto y el Ayuntamiento de Barcelona en los próximos meses.

Según informa La Vanguardia, el puerto tiene muy avanzado el proceso de liquidación anticipada de la concesión de esta instalación, que caduca en el año 2024. De hecho, el rescate de la concesión del antiguo cine 3D podría realizarse ya este mes de noviembre. Lo que significa que se tomaría la decisión al respecto cinco años antes de la fecha inicialmente prevista.

5 AÑOS CERRADO

El avance de calendario obedece a la voluntad del puerto de buscar una solución para un edificio cerrado y sin ningún uso desde el 2014. Sobre la mesa, una vez resuelto este importante trámite, está la posibilidad de proceder al derribo de esta construcción. Esta mole, construida en 1995, ya fue motivo de un polémico debate político y ciudadano por su considerable volumen. Algo que después quedó en un segundo plano por la presencia de los megayates anclados en el Port Vell y la aparición de nuevos referentes del sky line portuario, como el hotel W o el World Trade Center. 

El Port de Barcelona admite que está trabajando para dar salida al Imax buscando fórmulas jurídicas y negociando un acuerdo para recuperar la concesión y hacer una propuesta que le dé unos usos adaptados al momento actual. Aunque todo apunta que la solución sobre qué hacer con el edificio es cuestión de unos pocos meses.

CAMBIO DE USO, SINÓNIMO DE PACTO

El puerto se plantea el derribo de este edificio de 2.500 m2 para ubicar una plaza en el espacio que quedaría libre y esponjar así una zona tan visitada del Port Vell. Esta opción no es la única a tener en cuenta. Usarlo como ampliación de L’Aquàrium o reformarlo para acoger usos relacionados con la náutica son otras de las alternativas.

Cabe recordar que el Imax sólo puede albergar usos recreativos, comerciales o culturales. Cualquier otra actividad comportaría una modificación del plan de usos que la Autoritat Portuària y el pleno municipal deberían volver a consensuar.

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