Avanzan las negociaciones para instalar un peaje urbano en Barcelona con tal de reducir y controlar la entrada y salida de vehículos en la ciudad. El objetivo último de la medida es reducir drásticamente la contaminación en Barcelona, cuyos niveles han hecho saltar las alarmas a todas las administraciones. Y es que en el pasado jueves la Comisión Europea confirmó que llevaría a España ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TUE) por la mala situación del aire en varios núcleos urbanos españoles como Madrid, Barcelona y Baix Llobregat.

Frente a esta situación, los diferentes gobiernos implicados en el caso de Barcelona --municipal, autonómico y estatal-- han iniciado conversaciones para poner a punto medidas de urgencia para paliar el exceso de contaminación en la ciudad.

EL PEAJE URBANO, COMPETENCIA DEL ESTADO

Esta mañana, la teniente de alcaldía de Ecología, Urbanismo, Infraestructuras y Movilidad, Janet Sanz, se ha reunido con el conseller de Territori y Sostenibilitat, Damià Calvet, y con representantes de municipios del área metropolitana, tráfico, puerto y aeropuerto y Delegación del Gobierno para entrar en el detalle de estas medidas y evaluar su viabilidad. 

Entre ellas, destaca la posible implementación del mencionado peaje urbano, algo que depende en buena medida del Estado. Sanz ha explicado que Barcelona no tiene esta competencia, por lo que han solicitado ayuda al Gobierno español para definir la tasa que se aplicaría. La teniente de alcaldía ha afirmado que quieren tener lo antes posible una propuesta clara y completa por si hace falta introducirla de forma urgente.  

ESPERANZAS EN LA ZBE

El peaje de Barcelona se implementará en el caso de que el resto de medidas sean insuficientes para reducir los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) en la ciudad. Las grandes esperanzas están depositadas en la implementación en enero de 2020 de la Zona de Bajas Emisiones en Barcelona (ZBE). Dicha zona abarcará un espacio de 95 kilómetros cuadrados entre las rondas, que reducirá en 124.000 el número de coches contaminantes que circulan por la ciudad, según Sanz. El objetivo es reducir el tránsito de vehículos con más años de antigüedad --y por ende, más contaminantes-- de la capital catalana.

La concejal de Ecología ha recordado que ya está "todo preparado" para que la zona comience a funcionar de forma progresiva el próximo enero, y que no darán "ni un paso atrás" en su implementación. Para Sanz, esta medida "equivale no a un Madrid central, sino a 20 Madrid centrales", ha dicho.

AMPLIACIÓN A OTROS MUNICIPIOS

De forma paralela, el conseller Calvet ha afirmado que se podría ampliar la zona de bajas emisiones a otros municipios del área metropolitana de Barcelona.  

Además, el titular de Territori ha explicado que la intención del Govern es acabar con los peajes en toda Catalunya para implantar el modelo "Euroviñeta", una tarifa plana y temporal que varía en función del uso que se haga de las carreteras. El plan de la Generalitat es llegar a un acuerdo con el Ministerio de Fomento para crear un consorcio encargado de recaudar los fondos de estas tarifas e invertirlos en mantener la red, mejorar el transporte público y ambientalizar las flotas.  

OTRAS MEDIDAS

Junto a las zonas de bajas emisiones y reforma del sistema de peajes, otras de las medidas acordadas en la reunión de este lunes han sido el aumento de los carriles bus-VAO, la tarificación de las zonas de aparcamiento en función del grado de contaminación de los vehículos y la electrificación de los muelles del puerto de Barcelona. 

A medio plazo, las administraciones locales se han comprometido a aumentar y mejorar la calidad del transporte público en la ciudad, con medidas como la unión de los dos tranvías por la Diagonal y la finalización de la L9 y L8 de metro. Y es que Calvet ha establecido enero de 2021 como fecha límite para reducir la contaminación por dióxido de nitrógeno (NO2) en Barcelona.

EL RETO: MEJORAR EL TRANSPORTE PÚBLICO

Otro de los mensajes importantes que ha lanzado este lunes Calvet ha sido que están "preparados" para mejorar y abaratar la red de transporte público en el caso de que se produzca un nuevo episodio de contaminación. En este sentido, Sanz ha añadido que "la implementación de la zona de bajas emisiones va paralela a un estudio para mejorar el transporte público de la ciudad".

El conseller de Territori ha reconocido que, tal y como denuncia la Comisión Europea, los valores de NO2 en Barcelona y el Vallès y Baix Llobregat sobrepasan "ligeramente" los límites establecidos, pero que durante los últimos años la situación ha mejorado.  "En 2010, diez estaciones de Barcelona sobrepasaban los niveles de NO2, y ahora sólo hay dos con valores por encima del límite", ha concluido. 

PERSISTE LA CONTAMINACIÓN

No obstante, durante los últimos meses algunos distritos de la ciudad como l'Eixample o Gràcia han superado con creces los valores recomendados tanto de NO2 como de PM10 por la Unión Europea y por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin ir más lejos, este mismo lunes la media de niveles de NO2 en el Eixample ha sido de 49.27 µg/m3, superior a los 40.0 µg/m3 recomendados por los dos organismos supranacionales.