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La Autoridad del Transporte Metropolitano (ATM) quiere implantar una nueva figura tributaria a todos los vehículos que utilicen aparcamientos en la vía pública en todos los municipios de la región metropolitana de Barcelona. Para ello, ha iniciado los trámites para realizar un informe que recoja esa figura tributaria que castigaría a los propietarios de los coches particulares. La intención es articular este nuevo impuesto como un recargo a las tasas que se soportan los vehículos particulares.

Un informe redactado por los técnicos de la ATM explica que de lo que se trata es de “analizar la tasa para el estacionamiento de vehículos de tracción mecánica en las vías públicas”, por lo que se considera conveniente “proceder a la contratación de los servicios de asistencia jurídica para el análisis de una figura tributaria para aplicar sobre los vehículos que utilicen los aparcamientos en la vía pública”. En definitiva, además de los correspondientes impuestos municipales que ya pagan los coches del área metropolitana, a los ciudadanos de esta área geográfica les caerá otra figura impositiva.

En un pliego de prescripciones técnicas, los responsables de la ATM indican que “es preciso llevar a cabo un análisis técnico-jurídico que permita determinar técnica y legalmente cuáles son los instrumentos jurídicos que es preciso modificar para permitir aplicar un recargo en la tasa por el estacionamiento regulado de vehículos en la vía pública y estudiar el impacto económico de esta actuación”.

UN RECARGO SOBRE LO QUE YA SE PAGA

Para promover esta nueva figura, la ATM ha de estudiar detenidamente “la normativa europea, estatal, autonómica y local y tramitar las propuestas de modificación necesarias para poder conseguir la capacidad de los consistorios de aplicar este recargo con el objetivo de contribuir a una mejora en la financiación del transporte público”. Otro apartado de estas cláusulas es más específico y resalta que se han de determinar “los términos, pactos, acuerdos, informes o cualquier otro instrumento jurídico y económico necesario para analizar cuáles son los instrumentos jurídicos que es preciso modificar y estudiar el impacto económico resultante de aplicar un recargo sobre la tasa a los vehículos que utilicen los aparcamientos en la vía pública, en concreto los que hacen servir el área azul y el área verde de los municipios que forman parte de la región metropolitana de Barcelona”.

El cálculo del recargo tendrá en cuenta diversas variables: por una parte, se definirá ese nuevo impuesto “teniendo en cuenta el precio de mercado del estacionamiento subterráneo”, por lo que las zonas de más alto standing serán más caras. Además, se han de tener en cuenta “los niveles de emisiones del vehículo”, así como “la posible modificación del modelo de bonificación actual del área verde por residentes basado en las sanciones recibidas para adaptarla a un modelo de pago variable en base a los niveles de emisiones del vehículo”. Para el área azul, dice el informe, será preciso “analizar el impacto de ampliar el horario regulado para equipararlo con el horario del área verde”. En resumidas cuentas, todo ello supondrá un encarecimiento del aparcamiento en toda la región metropolitana.

EN MARCHA EN EL MES DE ABRIL

La intención de la ATM es que el dinero recaudado con este nuevo impuesto “vaya destinado a financiar el transporte público”. A ese respecto, quiere que se ingrese directamente en las cuentas de las autoridades de transporte metropolitano y que no sea gestionado por ningún otro organismo.

La intención de la ATM es poner en marcha el nuevo impuesto cuanto antes. Tanto es así que el 29 de enero pasado aprobó los parámetros para un concurso público (el presupuesto de dicho informe es de algo más de 45.000 euros) y el 17 de febrero se acabó el plazo de presentación de ofertas. El 18 de febrero, el director general, Pere Torres Grau, firmó un documento declarando desierto el contrato porque “no se ha recibido ninguna oferta dentro del plazo previsto al efecto”.

La ATM tenía previsto ponerlo en marcha en el mes de abril próximo, dos meses después de formalizar el contrato. Pero, de momento, la ATM ya ha sufrido su primer traspiés. Ahora deberá recurrir a una contratación directa o a rehacer las condiciones o los plazos de dicho concurso.