Continúan las mentiras de Glovo. La muerte de un rider el pasado sábado ha destapado un fraude masivo perpetrado de forma recurrente por la empresa dirigida por Oscar Pierre y Sacha Michaud: el uso de la plataforma por terceros. La propia compañía reconoció en un comunicado el lunes que el joven fallecido "no estaba registrado como repartidor" y que "el hecho de que llevara una mochila de Glovo hace suponer que pudiera estar utilizando la cuenta de un tercero". En el escueto mensaje, la empresa advierte que la cesión de la cuenta es una "práctica ilegal" y simula combatir contra ella. 

Sin embargo, fuentes internas de la compañía reconocen a Metrópoli Abierta que la dirección era consciente de que se estaba perpetrando dicho fraude, y que no se hizo nada por revertirlo. Las mismas fuentes detallan que "Glovo tiene registros internos que demuestran que hay quienes trabajan más de 18 horas al día o incluso 20 los fines de semana, lo que es totalmente imposible para un rider sino es que están intercambiando los perfiles".

CONVENIENCIA DE GLOVO

El uso de la app por terceros está tan extendido que los propios riders tienen sus métodos para evitar que el consumidor final se percate de ello. "Se dejan el casco puesto cuano entregan el pedido o fingen tener mucha prisa para que no se vea que no es el mismo que el de la foto", asegura uno de sus empleados, que prefiere mantener el anonimato. 

Algunos repartidores de Glovo aprovechan este mercadeo de cuentas con migrantes sin permiso de trabajo o directamente sin papeles para pagar sus cuotas de (falsos) autónomos, añade el rider. "Es una estafa. Se cobra en negro, no se tiene ningún tipo de derecho laboral, y la empresa lo sabe, pero lo consiente, porque ya le va bien", explica. 

"MODELO DE EXPLOTACIÓN"

Preguntados por la cuestión, desde Glovo admiten que existe subcontratación de cuentas, aunque aseguran que ya han tomado medidas al respecto para atajar esta práctica. "Glovo ha puesto a disposición de los usuarios y establecimientos de la plataforma mecanismos para denunciar estos casos, tras lo cual se procede a una inmediata y permanente cancelación de la cuenta en cuestión". Según la startup dirigida por Oscar Pierre "a través de este mecanismo se han desactivado 17 cuentas" desde el 18 de marzo.

Por su parte, el sindicato IAC sostiene que la muerte del joven el pasado sábado ilustra "la perversión más absoluta del modelo de explotación que supone el del falso autónomo. Morir trabajando sin ser trabajador". 

El objetivo principal de Glovo es tener el máximo número de trabajadores para que puedan hacer grandes cantidades de entregas en el menor tiempo posible. Las condiciones de trabajo, a parte, como lleva denunciando desde hace años la plataforma Riders x Derechos. 

¿CÓMO FUNCIONA?

Las personas registradas se prestan las cuentas entre ellos o, en algún otro caso, las explotan en una misma familia. Esta práctica es habitual entre ciudadanos sin papeles o sin permiso de trabajo, que aterrizan en Barcelona y ven este hueco de mercado como una forma rápida y fácil de ganar dinero. Para poder trabajar en Glovo solo se necesita poder acceder a una cuenta que tenga a alguien dado de alta de autónomo. Por este motivo es tan fácil ceder a una tercera persona el subarrendamiento de la cuenta.

Además, Glovo está sometido al marcaje de Inspección de Trabajo, que considera que se alimenta de “falsos autónomos”. Según los sindicatos, esta situación precariza “todavía más” a los repartidores y les "desapropia" de cualquier derecho laboral, algo que denunciaron en 2018 ante Inspección de Trabajo.

TRES EUROS LA HORA

Algunos trabajadores de la empresa catalana apuntan que cobran entre tres y seis euros la hora y reiteran que las condiciones laborables son precarias. Por contra, Glovo defiende que los "colaboradores autónomos" cobran unos ocho euros la hora y "pueden hacer el horario que más les convenga" en función de su "flexibilidad". Según fuentes de la empresa, declaran que los datos son "muy clarificadores y contrastados por peritos económicos" y que los repartidores cobran una retribución media mensual de 1.274,64 euros, a partir de una dedicación de cinco horas y 28 minutos al día de promedio.