La afición marroquí toma el campo del Espanyol en Cornellà / EFE
La afición marroquí toma el campo del Espanyol en Cornellà / EFE

El asalto de aficionados marroquíes al campo del Espanyol se saldó con 30 vigilantes heridos

La mayoría sufrieron contusiones y agresiones por parte de los asistentes al partido

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Angela Vázquez
Redactora de Metrópoli Abierta

30 vigilantes de seguridad heridos con contusiones. Es el resultado del asalto al campo del Espanyol por parte de la afición marroquí este viernes, 23 de septiembre. El estadio acogió un encuentro amistoso entre las selecciones de Marruecos y Chile, pero se descontroló hasta niveles insospechados.

El partido pudo haber terminado en tragedia: los aficionados comenzaron a acceder al recinto en tropel, saltando los tornos de seguridad e ignorando al personal de seguridad. Durante el transcurso del partido, según puede apreciarse en vídeos publicados en redes sociales, algunos espontáneos obligaron a parar el encuentro tras saltar al campo para abrazar a los jugadores del país vecino.

AGRESIONES

Según los Mossos, no hay que lamentar heridos de gravedad. Sin embargo, el sindicato ADN ha denunciado que 30 guardias acabaron contusionados "por las caídas, los golpes recibidos y agresiones". Desde ADN también trasladan su deseo de que la Generalitat tome medidas para que no vuelva a pasar, "ya que las empresas no son capaces de actuar por sí mismas".

Sergio Sánchez, el asesor del sindicato profesional mayoritario de seguridad de Cataluña, ha denunciado que el operativo de Mossos no fuese el habitual: "No apoyaron a los vigilantes y tampoco montaron la línea perimetral". Sánchez también expresa la insuficiencia de vigilantes: "Deberían de haber sido más de 200 y ayer no habría más de 100".

El campo del Espanyol, asaltado por la afición marroquí durante el encuentro amistoso Marruecos-Chile / CEDIDA
El campo del Espanyol, asaltado por la afición marroquí durante el encuentro amistoso Marruecos-Chile / CEDIDA

PARTIDO SUSPENDIDO

Tras varios escenarios grotescos, el partido fue finalmente suspendido y los jugadores se retiraron mientras el campo se convirtió en un lugar de asalto donde la seguridad no daba para mantener el orden. A las afueras del estadio, otros aficionados vandalizaban las puertas intentando romperlas para poder entrar.

Finalmente, los Mossos d'Esquadra envió una dotación de agentes de la BRIMO, lo que enseguida ocasionó la dispersión de los aficionados sin necesidad, relata el cuerpo policial, de realizar cargas disuasorias.

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