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Los trabajos para retirar el amianto de unas naves del barrio de la Sagrera se complican. Primero una okupación paralizó la demolición de unas grandes oficinas y movilizó a los vecinos y a los padres y madres del AMPA de El Sagrer, la escuela situada enfrente, para agilizar la obra. Ahora, un conflicto judicial entre una entidad que paga un alquiler por usar una de las naves y la constructora propietaria del solar ha frenado de nuevo el desamiantado, que se eterniza sine die

Fuentes vecinales explican que la asociación La Blanca Paloma se niega a abandonar la nave que ocupa desde hace años. Se trata de la tercera nave de un total de cinco en el número 29 de la calle Costa Rica. La empresa constructora planea demoler el complejo para construir edificios y llevó el caso a los tribunales. La entidad, que celebra diferentes actividades, defiende que tiene un contrato de alquiler vigente y que no tiene por qué irse.

MATERIAL PELIGROSO

El resto de naves ya son historia. Los operarios han trabajado este agosto para retirar las placas de fibrocimento o amianto del tejado y, a continuación, demoler los edificios. Este material, usado en grandes cantidades en la construcción hace décadas, se reveló como una sustancia tóxica y cancerígena que en España ha causado la muerte de miles de personas. El epicentro del problema se registró en la fábrica Uralita en Cerdanyola del Vallès. Decenas de familias demandaron a la compañía, que ha sido condenada en algunos casos a pagar indemnizaciones millonarias. 

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Dos personas colocan una lona de plástico en el tejado de la asociación Blanca Paloma / CEDIDA

El Ayuntamiento de Barcelona aceptó el comunicado de derribo el pasado 3 de julio y recomendó llevar a cabo la demolición entre el 1 de agosto y el 7 de septiembre, antes del inicio del curso escolar. Los vecinos pusieron el grito de alerta cuando detectaron que los técnicos, enfundados con sus trajes blancos protectores, empezaban a quitar el amianto días antes de la fecha señalada. Llamaron a la Guardia Urbana y los agentes paralizaron los trabajos.

RETORNO A LAS AULAS

A partir del 14 de septiembre centenares de alumnos regresarán a la escuela El Sagrer. Casi con toda probabilidad, la tercera nave con el tejado de amianto aún no se habrá demolido. La imagen actual del lugar refleja el edificio solitario, en el centro, tras el vacío dejado por las obras de demolición.

Los vecinos de la Sagrera se quejan de la falta de un protocolo seguro que garantice la seguridad de los vecinos. Numerosos edificios de viviendas rodean estas naves y los residentes se quejaron hace un mes de que la empresa encargada de los trabajos no avisó con antelación a los residentes para que se protegieran.

La inhalación de una sola fibra de amianto puede provocar graves enfermedades respiratorias y cáncer de pleura y pulmón que pueden ser mortales. La Asociación de Vecinos la Sagrera aconsejó a los vecinos que no abrieran ventanas y que no regaran.

INCERTIDUMBRE

Desde el AMPA del centro educativo muestran su incertidumbre porque los trabajos no hayan finalizado a pocos días de iniciar el curso escolar. Los vecinos de la zona han creado una comisión coordinada con la Asociación de Vecinos.

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