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El Plan Director Urbanístico Metropolitano (PDUM) tiene deficiencias. Lo dicen cuatro colegios oficiales de peso: el de Arquitectos, el de Economistas, el de Ingenieros de Caminos y el de Ingenieros Industriales. ¿Por qué? Pues porque sólo formula alternativas desde el punto de vista medioambiental, uno de los ejes ideológicos de los comunes, y los expertos consideran que “han de incorporarse también vectores sociales, económicos, de movilidad, de redes, de transición energética o de gestión del territorio”. En resumen, que para una correcta y positiva planificación urbanística han de tenerse en cuenta los grandes sistemas de la actividad económica y establecer criterios de prioridad.

“No decimos que el plan director urbanístico sea un error, sino que se deben tener en cuenta más factores, al margen de los medioambientales. Con nuestro posicionamiento queremos mejorar el plan e incorporar los factores que no contempla. Además, un plan de estas características no puede aislarse de su entorno y deben tenerse en cuenta elementos que exceden lo que es el área metropolitana”, explican fuentes colegiadas a Metrópoli Abierta.

COMISIÓN INTERCOLEGIADA

Los cuatro colegios citados han creado una comisión intercolegial para estudiar el tema y plantear sus reivindicaciones a la Administración. Esta comisión está formada por el decano del Colegio de Economistas, Anton Gasol; el decano de Ingenieros Industriales de Cataluña, Josep Canós; el vicepresidente de la Agrupación de Arquitectos Urbanistas, del Colegio de Arquitectos, Robert Juvé; el miembro de la junta rectora y presidente de la comisión de Conocimiento del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Jordi Julià; y Agustí Jover, que oficia como secretario de la comisión.

El PDUM se encuentra ahora en periodo de información pública y es ahí donde los colegios profesionales quieren hacer oír su voz. Las autoridades metropolitanas han convocado concursos de ideas para dar solución a los problemas urbanísticos, de vivienda y de movilidad en toda el área metropolitana. Una de los ejes es, precisamente, “repensar” las infraestructuras viarias, que no deja de ser la obsesión constante de la actuación municipal barcelonesa. Su objetivo es reconvertir los entornos urbanos y los espacios públicos, por lo que el plan trata de plasmar una movilidad de escala humana que sea sostenible para las personas y el territorio, que cohesione y vertebre el área metropolitana y que sea eficiente y maximice los flujos de personas y no de vehículos”.

DESTINADO AL FRACASO

Pero, para empezar, el plan afecta a los 36 municipios de la región metropolitana y eso no deja de ser un error, a juicio de los expertos. El conjunto de la región metropolitana agrupa a muchos más municipios. De ahí que, como exponen en un comunicado conjunto, “cualquier análisis, estrategia y propuesta que no parta de la escala real del territorio está falta de realismo, tanto a nivel de reconocimiento territorial y de diagnosis como de coherencia a la hora de formulas estrategias y propuestas”.

Uno de los ejes más importantes de este plan es el que hace referencia a la movilidad. Según denuncian desde los colegios, “el PDUM no puede partir de la hipótesis de que en los próximos años más de 100.000 familias habrán de abandonar este territorio”. Por ello, sería preciso que primero “se evaluase el potencial de viviendas de los nuevos polos de centralidad que propone y que profundice en la renovación urbana”.

LA ELIMINACIÓN DE LOS PEAJES

En este sentido, se necesita también un análisis funcional “de las redes básicas de movilidad de alta capacidad viaria y ferroviaria”. Los colegios proponen, por ejemplo, tener en cuenta un factor que puede influir mucho en la movilidad de toda la conurbación barcelonesa: la desaparición de los peajes. Por ello, piden “analizar y tener en cuenta el escenario que dejará la desaparición de los peajes, que puede generar una notable racionalización en la distribución de los flujos y al mismo tiempo un cierto efecto llamada en favor del vehículo privado”. En los documentos oficiales del PDUM se especifica la necesidad de replantear el rol de las infraestructuras viarias y su encaje territorial, pero ése parece ser el talón de Aquiles de la Administración, ya que su visión estratégica es reducida.

Es cierto que el PDUM prevé un crecimiento de la red de autobuses que permitirá una mayor capacidad de transporte de viajeros. “La apuesta por los autobuses es necesaria para abastecer una parte del sistema, pero el máximo de la relación entre la gente transportada y recursos la dan los sistemas de alta y media capacidad como Rodalies, Ferrocarrils de la Generalitat o los tranvías. Aunque el crecimiento de la red de autobuses puede ser una buena solución en algunos municipios, será difícil que se pueda asumir el crecimiento de la demanda de movilidad que se producirá los próximos años, especialmente en tejidos urbanos muy densos y con poco espacio de reserva la carril-bus”.

UNA MIRADA DEMASIADO ENDOGÁMICA

El énfasis, pues, se ha de poner en la planificación de las infraestructuras ferroviarias “que son las únicas que garantizan la capacidad de transporte y el tiempo de viaje que requiere toda la demanda de la región metropolitana”. En este sentido, se ha de prestar especial atención a la demanda de reserva de suelo para aparcamientos de camiones dedicados a distribución de mercancías, que es otro de los puntos insuficientemente estudiados.

Fuentes colegiadas explican a este diario que, aunque en su alegación conjunta no bajan a detallar todas las especificidades, los colegios están interesados en que se estudien todos y cada uno de los factores que intervienen en la actividad económica del territorio. “Una ciudad o un área no se puede aislar del resto del territorio y ha de tenerse en cuenta a la hora de planificar un plan director como éste”, subrayan las fuentes.

Lo que pretenden los expertos es que el plan director incluya un análisis funcional de las redes básicas de movilidad y que tenga en cuenta grandes infraestructuras, como Puerto, Aeropuerto o Corredor Mediterráneo, que son de titularidad estatal y que dan servicio mucho más allá del ámbito del área metropolitana. En el comunicado, los cuatro colegios se quejan de que “El PDUM presenta una mirada excesivamente endogámica y sería preciso una mirada más abierta y que afrentase los retos que le son propios como la gobernanza del territorio o la escala y bases económicas de reparto de beneficios y cargas del planeamiento entre los municipios”.