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En lo que va de año se han producido más agresiones homófobas que en todo 2018. Así lo lamenta a Metrópoli Abierta el presidente del Observatori contra l’Homofòbia de Catalunya (OCH), Eugeni Rodríguez, al señalar que ya se han perpetrado en Barcelona un 40% más de incidencias (denuncias formuladas al OCH) que en el mismo periodo del año anterior. La última cifra publicada por el OCH que muestra exactamente el número de demandas que se han interpuesto es 44 y todas ellas se formularon entre el 1 de enero del 2019 hasta el 31 de julio del mismo año.

“El aumento es muy considerable, es el mayor de los últimos años”, alerta Rodríguez, que al mismo tiempo indica que los distritos donde ha habido más incidentes son Sants-MontjuÏc, Ciutat Vella y El Eixample. Esta tendencia que vive la capital catalana también se está manifestando, según Rodríguez, en el resto de Cataluña: mientras el año pasado se produjeron un total 113 incidencias, en setiembre de 2019 ya han ascendido a 114.

ESPACIOS Y PERFIL

Los espacios donde se han llevado a cabo estos ataques y el perfil de personas que los han cometido también son particularidades que el OCH ha analizado. Los escenarios donde “han incrementado” las denuncias por LGTBIfobia son “sobre todo el transporte público y los contextos de ocio de fin de semana”. Y en cuanto al perfil de los agresores, “no podemos hacer un retrato robot pero, a diferencia de otros años, podemos señalar que la mayoría son hombres, casi siempre jóvenes, y que suelen actuar en grupo”, añade el presidente del OCH.

Tres de las 114 infames agresiones que han sacudido este año a la comunidad LGTBI catalana se produjeron en los últimos días. El pasado 31 de agosto un grupo de jóvenes agredió verbalmente en El Raval a un hombre de 47 años, E.F.C., a base de gritos como “maricón de mierda… Vete de nuestro barrio”. Ese mismo día, apareció una pintada que decía “los huevos por el culo” en un edificio de l'Hospitalet donde reside un hombre homosexual. Y el viernes pasado, Israel García-Juez, tertuliano del programa Preguntes freqüents (FAQS), llamó “viciosillo” a otro hombre gay a través de Twitter. 

MOVILIZACIONES DEL OCH

Estas vejaciones no solo recuerdan que nunca nadie debería ser juzgado por su condición sexual, también reflejan un rebrote que ha provocado que la OCH se lance a generar nuevas vías de trabajo. Las ideas son múltiples. Rodríguez detalla que a través de una reunión que tendrá lugar el 24 de setiembre con la regidora de Mobilitat del Ajuntament, Rosa Alarcón, empezarán a trabajar en “un protocolo específico para el transporte público". En otra conversación de mediados de mes con el conseller d’Interior, Miquel Buch, tienen la intención de poner sobre la mesa la necesidad de coordinarse con los Mossos d’Esquadra. Y para combatir las agresiones de los distritos con datos más alarmantes (Sants-Montjuïc, Ciutat Vella y El Eixample), quieren trabajar de la mano de la Guardia Urbana y regidores de cada distrito. 

 

“Aún tenemos que pensar qué tipo de intervenciones queremos desarrollar, pero puedo adelantar que el primer encuentro va a ser en el distrito de Sants-Montjuïc", dice Rodríguez al hablar de unas medidas que no buscan más que terminar con un injustificable odio que persigue al diferente. 

OTRO PUNTO DE VISTA

A simple vista los datos muestran un aumento de las agresiones homófobas, pero este repunte no tiene una explicación única. Como indicó recientemente a este diario Rodrigo Araneda, presidente de la Asociación Catalana para la Integración de Homosexuales, Bisexuales y Transexuales Inmigrantes (ACATHI), sobre la subida que el OCH detectó en agosto, “una cosa son las agresiones que acontecen y otra las que se denuncian. Existe la posibilidad de que no haya habido un aumento real y que la causa sea que ahora la gente se atreve más a denunciar porque hay más conciencia, información y visibilidad de la realidad LGTBI”. 

Una opinión similar a la que también compartió con Metrópoli Abierta Rubén Serrano, periodista e impulsor del movimiento #MeQueer y la campaña #LeyLGTBIya. Para él, el incremento de las cifras muestra en parte que “nos sentimos más fuertes, valientes y, sobre todo, más seguros para denunciar y para decir lo que sucede. Yo no soy menos que tú y quiero que conozcas la violencia que ejerces contra mí”. Nadie es mejor ni peor por tener una forma de amar y sentir supuestamente distintas.