La Fiscalía acusa a un hombre de abusar sexualmente de una chica de 25 años en un centro clínico de Barcelona el agosto de 2018. Según las acusaciones, el investigado, un anestesista de unos 70 años, realizó tocamientos a la víctima mientras estaba inconsciente, instantes después de haber abortado y aprovechando que la víctima estaba sedada. El Ministerio Público pide tres años de prisión y una indemnización de 5.000 euros por un delito de abuso sexual. Por otro lado, la acusación particular rebaja la pena a dos años y un día, aunque aumenta la compensación económica hasta los 12.000 euros por el daño moral ocasionado.

El 9 de agosto de 2018, la víctima acudió a una clínica barcelonesa para abortar. Quedó inconsciente tras recibir la sedación que le suministró el mismo acusado. La Fiscalía sostiene que al finalizar la operación, el acusado, “creyendo que estaba todavía inconsciente, con ánimos libidinosos le cogió el seno derecho y le pellizcó el pezón” provocando que la chica se despertara. La víctima vio como el acusado le realizaba los tocamientos, se incorporó y empezó a chillar en busca de auxilio.

DINERO A CAMBIO DE SILENCIO

El mismo día de los hechos y durante los días posteriores, el acusado se puso en contacto con la joven para pedirle disculpas y ofrecerle dinero para evitar la denuncia. Para Joel Giménez, abogado de la víctima, esta circunstancia puede favorecer una posible condena. “Qué necesidad tenía de pagarle dinero si no ha hecho nada malo?”, observa. El letrado del bufete Giménez Defensa Penal asegura que durante la investigación el anestesista negó los hechos y argumentó que intentó despertarla con un pellizco en una zona cercana al pecho y que la víctima se “confundió”.

En su escrito de acusación, la Fiscalía afirma que el acusado se aprovechó del “estado de vulnerabilidad” de la chica y de la relación entre médico y paciente “prevaliéndose de la buena fe y de la confianza depositada”. El Ministerio Público pide una indemnización de 5.000 euros por los “daños psicológicos y morales” ocasionados y la prohibición de acercarse a la víctima a menos de 1.000 metros durante cinco años, además de libertad vigilada durante este tiempo. También exige la inhabilitación para ejercer la medicina y su trabajo como anestesista durante tres años.

AFECTACIÓN EN LA FAMILIA

La víctima asegura que los presuntos abusos sexuales han afectado su relación afectiva con su pareja y su hijo. Le han hecho comportarse de manera “irascible” y a “rechazar el contacto" y la práctica de relaciones sexuales”. Por ello, la chica reclama una indemnización de 12.000 euros. Su abogado señala que si el acusado se declara insolvente, el centró médico debería pagar la indemnización como responsable subsidiaria.