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Los acampados en plaza Universitat de Barcelona saben que el desalojo –más pronto que tarde– llegará. Y son conscientes de que no llevará consigo el espíritu “peace and love”. Para extraer tales conclusiones, rememoran el movimiento 15-M y ese 27 de mayo de 2011, cuando se produjo el desalojo más polémico de este siglo en la capital catalana: se saldó con más de 120 heridos y reavivó las protestas de los indignados.

“Habrá tensión”, auguran unos estudiantes en conversación con este medio. “No nos desalojarán de forma pacífica, porque cuando nos digan que nos vayamos, les contestaremos que no”, dan por hecho entre risas. Tras una semana ejerciendo presión en el centro de Barcelona por la sentencia del Tribunal Supremo que condena a los líderes del procés, se mantienen alerta por si los Mossos d’Esquadra proceden a despejar la zona.

MÉTODOS DE RESISTENCIA PACÍFICA

Es por eso que le han dado vueltas a su modo de reaccionar. Si en algo coinciden todos los miembros de la acampada consultados es que cuando se acerque el momento –probablemente una vez pasadas las elecciones generales– se sentarán. “Tenemos métodos específicos para hacer frente al desalojo”, comentan.

Siguiendo las directrices de la resistencia pacífica, utilizarán algunos como el arranca cebes. Este en concreto, consiste en enlazar los brazos de uno con los del otro haciendo fuerza con el cuerpo entero desde el suelo, de tal forma que los agentes policiales tengan que ir desalojando uno por uno a los jóvenes que acamparon convocados por los CDR. Todo ello combinado con cánticos ya conocidos como “som gent de pau” (somos gente de paz), por ejemplo.

Los Mossos d'Esquadra sacando a los manifestantes de la estación de Sants en un 'arranca cebes' / TSUMANI REPRESSIU
Los Mossos d'Esquadra sacando a los manifestantes de la estación de Sants en un 'arranca cebes' / TSUMANI REPRESSIU 

Cabe recordar que la Junta Electoral de Barcelona desestimó este martes la propuesta de Ciudadanos (Cs) que pedía desalojar la plaza de los estudiantes. Según la resolución, la protesta no imposibilita el derecho de realizar actos electorales en la plaza. Eso sí, por el contrario, indica que deben tomarse medidas para que el espacio no cuente con símbolos de carácter político alrededor del colegio electoral más cercano.

Precisamente, la formación naranja fue la primera en aprovechar el tirón para hacer de la plaza su escenario de campaña electoral por el 10-N. El pasado lunes, se presentó en la zona para “denunciar la impunidad de los radicales”. La líder del Partido Popular (PP) en Cataluña, Cayetana Álvarez de Toledo, participó el martes en un acto justo en la plaza. Pese a los furgones de los Mossos conteniendo a los más radicales, se produjeron momentos de tensión. Le gritaron consignas como “Cayetana quédate” o frases de Rajoy como “los catalanes hacen cosas”. Alguno de los presentes, en tono irónico, le ofreció una esterilla, un saco de dormir y una tienda Quechua para que se quedara con ellos.

ASÍ VIVEN LA ACAMPADA LOS JÓVENES

A lo largo de estos días, los jóvenes –que han montado más de 100 tiendas– se han organizado para realizar distintas actividades y tareas. Sus charlas no solo giran alrededor de la independencia de Cataluña en formato republicano, sino que también hablan de la (anti)monarquía, el cambio climático o la alimentación sostenible. Además, organizan conciertos reivindicativos, partidos de fútbol o cinefórums donde proyectan películas afines a su modo de pensar. Mediante asambleas, han establecido turnos de cocina, limpieza y seguridad para vigilar que no se robe ni se produzcan peleas en este camping improvisado.

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