Hasta 152.000 personas más están en riesgo de pobreza en Barcelona por la crisis del COVID-19. Antes de la epidemia ya había 648.000 personas en peligro en el área metropolitana, por lo que la cifra asciende a 800.000 habitantes que se encuentran en una grave situación económica.

Además, la renta anual neta media en los hogares metropolitanos se ha reducido entre un 7% y un 8%, pasando de una media de 34.757 euros en 2018 a 32.183 euros en 2020. Los datos son fruto de un estudio realizado por el Instituto de Estudios Regionales y Metropolitanos (IERM), que pretende aportar “una primera fotografía” del alcance del impacto de la crisis económica provocada por la pandemia.

MEDIDAS EXTRAORDINARIAS DE AYUDA

El análisis ha medido la “capacidad protectora” de las medidas extraordinarias de ayuda a los ciudadanos, como los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) o las prestaciones para autónomos. Gracias a estas medidas, la pobreza moderada se ha reducido en un 18,5% y la extrema en un 35,7%.

Según las estimaciones, las ayudas excepcionales están disminuyendo la desigualdad social en un 8,3%. Por otro lado, la protección del Ingreso Mínimo Vital está siendo muy modesta, ya que solo ha conseguido reducir las carencias económicas excesivas en un 1,4%.

Usuarios frente a una Oficina de Trabajo en Barcelona / GENERALITAT DE CATALUNYA
Usuarios frente a una Oficina de Trabajo en Barcelona / GENERALITAT DE CATALUNYA

POBREZA EXTREMA

La pobreza extrema también ha experimentado un incremento del 30% aproximadamente. Este aumento supone que, actualmente, haya un total de 221.000 habitantes en riesgo extremo de escasez, con 50.000 personas más desde el inicio de la epidemia.

La crisis ha afectado especialmente a la población más joven, a la de origen migrante, a los trabajadores semicualificados de servicios y de la industria y a los autónomos.

SUBEN LOS GASTOS EN LA VIVIENDA

El trabajo proyecta que la población del área de Barcelona que vive de alquiler destina actualmente una media de entre un 43,8% y un 44,9% de su renta a cubrir los gastos de la vivienda, mientras que en 2018 esta cifra se situaba en un 40,5%.

Además, el grueso de la población que destina más del 40% de sus ingresos al pago de su domicilio se sitúa en torno al 16%, con un 3% más que antes del inicio de la pandemia.

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