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“El fin de semana que viene me voy a París por 20 euros”. “Mañana viajo a Berlín por el precio de un paquete de tabaco” o “aterrizaré en Boston habiendo pagado en torno a 300 euros” son algunas de las frases que los ciudadanos estábamos acostumbrados a oír antes de la pandemia. Grandes ofertas en el Black Friday, promociones durante una semana entera y descuentos al acumular puntos por viajar eran algunas de las ventajas que ofrecían las compañías para atraer a los clientes antes de la expansión del Covid-19.

Después de varios meses conviviendo con el coronavirus, conociendo su rápida expansión y el índice de contagio entre las personas, uno de los sectores que ha tenido que tomar cartas en el asunto ha sido el de las compañías aéreas. Desde Iberia hasta RyanAir, pasando por Air France, Emirates y Norwegian. Todas las empresas han establecido sus propios protocolos para recibir a los clientes, pero la gran mayoría han apostado por empezar a ganar beneficio después de las pérdidas de los últimos meses.

INCREMENTO DEL 50%

Prácticamente todos los reglamentos de la desescalada coinciden en que para minimizar el número de contagios y prevenir futuros rebrotes es fundamental mantener la distancia de seguridad entre usuarios. Por contra, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), indica que conservar el metro y medio que recomiendan en los aviones implicaría tener que dejar un tercio de la aeronave vacía y, por lo tanto, vender menos billetes.

Según apunta la IATA, mantener la distancia social podría encarecer el coste de los billetes un 50%, lo que supondría el fin de los vuelos low cost. La organización indica que dejando las filas del centro desocupadas para prevenir el contagio comportaría subir el precio a los clientes y, como consecuencia, que algunos usuarios decidieran no comprar el billete.

La organización ha reconocido esta semana a la agencia Reuters que dejar vacante la fila central de los asientos es una de las medidas que se están tomando en consideración. Hay aerolíneas que asumen que sólo podrán retomar sus operaciones en estas condiciones. El consejero delegado de easyJet, Johan Lundgren, ha admitido que "probablemente los aviones vuelven a volar sin los asientos del centro ocupados". 

Trabajadores desinfectando un avión durante la pandemia del coronavirus
Un trabajador desinfectando un avión durante la pandemia del coronavirus

"GRAN IMPACTO ECONÓMICO"

La reducción de plazas disponibles supondría otro revés para las ya castigadas firmas del sector. Este nuevo protocolo implicaría reducir un 66% los ingresos por vuelo. Expertos reconocen que "si pedimos que se mantenga la distancia social se tendrán que compensar los asientos vacíos; lo que podría empujar a incrementar los costes". 

El director general de la IATA, Alexandre de Juniac, explica que "hay compañías que están en una situación tan delicada y tan desesperada por captar pasajeros para retomar la actividad que podrían desatar una guerra de precios".

TESTS, MASCARILLAS Y CONTROLES DE TEMPERATURA

Iberia o RyanAir, dos de las aerolíneas más conocidas por sus precios ya han advertido que no están por la labor de reducir la capacidad de sus aviones. Desde las empresas apuestan porque una vez se retome la actividad, los pasajeros usen mascarilla, se les tome la temperatura antes de subir a la nave y, si es posible, se les realice el test del Covid-19.

Iberia desde esta semana obliga a los pasajeros a llevar mascarilla en los aviones, ha reordenado las filas de facturación y embarque para prevenir el contagio, ha colocado mamparas en los mostradores y está priorizando el embarque y desembarque por la pasarela. Por contra, la empresa ha decidido no dejar el espacio de separación entre pasajeros y así llenar toda la nave.

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