Timar a los turistas, un clásico en verano. Cervezas a ocho euros, refrescos a 12 o platos en chiringuitos de playa a precios desorbitados. Ciudades turísticas como Barcelona, París o Londres son la clave para saquear a las personas que viajan hasta dichos lugares para apreciar el encanto de las metrópolis.

El último caso, en la capital catalana. Un usuario ha denunciado en las redes sociales que el conductor de un taxi cobró 40 euros a cuatro turistas de nacionalidad italiana por 10 minutos de taxi en la ciudad, según avanza Crónica Global.

La factura de 40 euros por diez minutos de taxi entre los hoteles W Barcelona y Barcelona 4 / CG

La factura de 40 euros por diez minutos de taxi entre los hoteles W Barcelona y Barcelona 4 / CG

SE APROVECHÓ DE LOS TURISTAS

Según la factura, que ha publicado en la red, el conductor habría emitido un cargo por valor de 40 euros a cuatro visitantes por viajar desde el Barcelona 4 Hotel hasta el hotel vela (W Barcelona). El viaje, que ocurrió a las 3:30 horas de la madrugada, les costó casi cincuenta euros, pese a la distancia entre ambos puntos, que era de 3,8 kilómetros.

La aplicación oficial del Instituto Metropolitano del Taxi (Imet), muestra que el viaje no debería haber costado más de 10,55 euros, aproximadamente. Según la misma fuente, el viaje de ida tuvo un coste de cerca de ocho euros, mientras que en el de vuelta un taxista se aprovechó de los visitantes.

"APENAS HABÍA TRÁFICO EN LAS CALLES"

El denunciante, Jorge Román, ha declarado que el suceso “ocurrió el sábado” cuando una pareja de amigos italianos, uno de ellos un importante empresario de peluquería, se desplazó del hotel Barcelona 4 al W Barcelona para asistir a una boda. En la ida el taxista les cobró ocho euros pero a la vuelta, la cosa no fue igual.

No encontraban taxi y, tras esperar mucho rato, la pareja “logró finalmente subirse a un vehículo”. La sorpresa llegó cuando, al llegar al hotel, la factura alcanzaba los 40 euros. Según la misma fuente, el cliente “no quiso quejarse, porque era tarde” pero, no obstante, se enfureció al ver la escandalosa cifra.

Apenas había tráfico en las calles -eran las 3:30 horas de la madrugada- y el trayecto no duró más de cinco minutos. El turista y su esposa pidieron el recibo al conductor, una prueba que ahora será documental ante el Instituto del Taxi. "Cuál fue su sorpresa al atestiguar de que el taxista había escrito mal el número de licencia. No era la 1721, sino otra distinta", ha agregado.