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El mundo vive en un momento crucial para luchar contra el cambio climático y se ha instaurado en la sociedad la cultura de las 3R: Reciclar, reutilizar y reducir. Los expertos advierten que sólo desde un compromiso global se puede luchar contra el recalentamiento del planeta y que toda acción es necesaria.

Dentro de este compromiso a nivel global, Aigües de Barcelona ha anunciado este jueves que está trabajando en convertir la estación de aguas residuales de El Prat de Llobregat en una ecofactoría en la que se reutilizarían todos los componentes de las aguas residuales, desde el barro, al fósforo o la propia agua, que en la actualidad se aboca al mar.

Así lo ha anunciado el ecólogo y presidente de la Comisión de Sostenibilidad de la compañía, Ramon Folch, quien ha explicado que “la idea es que el 100% de la energía de la planta provenga de la propia planta” y que la transformación podría completarse en 2019 si reciben los permisos oportunos de las autoridades.

PROYECTO AMBICIOSO

Una vez puesta en marcha esta ecofactoría y analizado su impacto, Aigües de Barcelona pretende expandir el proyecto y hacer lo mismo en otras plantas de tratamiento de aguas, empezando por la del Besos.

Tras depurar el agua en la ecofactoría, Aigües de Barcelona prevé reutilizarla usando el gran conducto que une el Puerto de Barcelona con Martorell, que se construyó en 2008, en una época de fuerte sequía, para transportar el agua que llegaba en barcos al puerto. La idea ahora sería utilizar ese tubo para introducir agua limpia en el cauce del Llobregat y que cuando llegue a las áreas de extracción tenga una mejor calidad.

CALIDAD DEL AGUA

Aigües de Barcelona ha ensayado ya con una ecofactoría en Santiago de Chile y ahora cree que se puede implantar en el Área Metropolitana de Barcelona. Con esta iniciativa, la compañía también quiere “acabar con la sistemática extracción de agua del río Ter que luego acaba en el mar”, ha explicado Folch, que ha señalado que “el río Ter no desemboca en Girona, desemboca en Barcelona”.

Folch también ha explicado que no han conseguido que toda el agua de Barcelona tenga el mismo sabor, porque es algo “imposible”, pues dependiendo del barrio el origen del agua es diferente. Eso sí, ha destacado que se ha mejorado mucho la calidad del agua de boca, que según los datos de la compañía, sólo representa un 2% del consumo de los hogares.

Aigües de Barcelona ha presentado este jueves su Informe de Sostenibilidad de 2017, un documento en el que recogen las acciones de la empresa para contribuir en este campo, como la electrificación de su flota de vehículos o las campañas publicitarias para evitar el lanzamiento de toallitas húmedas a los retretes.