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Una instalación que ha operado desde 1968 se adapta a las necesidades de las familias del siglo XXI con dos nuevos edificios que suman 12.000 m². El nuevo bloque, esquina entre la calle Sancho de Ávila y Joan d´Àustria, abrirá con un vestíbulo situado por encima del nivel de la acera. A mano izquierda, se situará la recepción y a la derecha, la floristería. Dos oratorios en el interior, separados con un tabique móvil insonorizado, que si se levantan, ambos espacios se convierten en uno solo con capacidad para casi 500 personas. Arriba, el primer piso, se distribuirá en 20 salas para velar a los difuntos y cada una de ellas cuenta ya con un espacio de iluminación interior.

La luz es el elemento más importante que diferencia el nuevo tanatorio Sancho de Ávila del anterior. El antiguo, fue construido en el subsuelo y el nuevo es absolutamente diáfano, minimalista y con toda una pared de cristal con vistas a la plaza que dará la bienvenida entre la calle Almogàvers y la calle Zamora.

El edificio contiguo, situado en la esquina de las calles Sancho de Ávila y Almogàvers, estará formado por una cafetería cuya terraza estará en la plaza de la entrada abierta a todos los viandantes, un restaurante en la primera planta y seis salas para velar a los difuntos en la segunda planta. De éstas seis, cuatro serán de 70 m², que compartirán terraza y dos, de 100 m² , ofrecerán algunos acabados de categoría superior, como armarios para colgar los abrigos, además de una terraza más personalizada. En cuanto a la amplitud de salas, el presidente de Serveis Funeraris de Barcelona y consejero delegado del Grupo Mémora, Juan José Domingo asegura que “duplicar el espacio es ofrecer mayor calidad del servicio”.

Pese a que se accederá por la calle Almogàvers, seguirá llamándose igual. Las antiguas dependencias funerarias de demolerán y el terreno se reparte entre los tres entes propietarios de los mismos: Adif, cuyas vías pasan a pocos metros de la obra, el ayuntamiento, que ya ha anunciado la construcción de un centro educativo y Mémora.

La construcción de la nueva obra, ha supuesto un coste de 14 millones de euros y obliga a trasladar a 120 trabajadores de Mémora a nuevas oficinas situadas en la calle Foc de la Zona Franca. Con esta construcción, el grupo Mémora ya ofrece 60 salas de velatorio en Barcelona, junto con las de Les Corts, Collserola y Sant Gervasi.