Los resultados del informe de Observatori Metropolità de l'Habitatge de Barcelona (OHB) no pueden ser más demoledores: sube el precio de la vivienda, sube el precio de los alquileres y aumenta el porcentaje de sueldo que los ciudadanos del área metropolitana de Barcelona destinan sufragar la vivienda en la que viven. El dato más estremecedor es que el 42,7% de la población de Barcelona (casi la mitad) destina cuatro de cada diez euros que gana (el 40% del salario) a pagar el alquiler, lo que supone la tasa más alta de la Unión Europea (UE) donde la media se sitúa en el 27,9% de la nómina.

El exceso de presupuesto familiar destinado al alquiler supone que unas 300.000 familias estén cerca de una situación de riesgo de desahucio porque están al borde de no poder hacer frente a los pagos. Hace cinco años, la cifra de familias que destinaba el 40% de su presupuesto a vivienda era del 34,7%, es decir, un 8% menos.

Quienes pagan una hipoteca en lugar de un alquiler, viven con un poco más de holgura y su situación ha mejorado en los últimos cinco años, según el informe del OHB. Las cifras recogidas por el observatorio metropolitano apuntan a que solo el 15,6% de la población que vive en pisos de su propiedad paga mensualmente al banco una cuota que esté por encima del 40% de los ingresos familiares. Por contra el parque de viviendas de alquiler está disminuyendo y que los contratos de alquiler indefinido ya solo suponen el 2% del total.

EL ALQUILER MEDIO SUPERA LOS 900 EUROS

La constante subida del precio de la vivienda también empieza a ser preocupante, pues los pisos de segunda mano se han disparado un 43,1%. Y además, es caro. El informe del OHB constata que el precio por metro cuadrado de una vivienda de obra nueva en Barcelona es de 3.974 euros por metro cuadrado, de 3.891 euros/m2 en los pisos de segunda mano mientras que el alquiler mensual promedio se sitúa ya por encima de los 900 euros (903,40). Además, Barcelona es la ciudad europea con los alquileres más altos.

El aumento de los precios está castigando especialmente a los jóvenes, que tienen serias dificultades para acceder a una vivienda y emanciparse. Esta situación también ha alentado el fenómeno de la gentrificación y de las mudanzas de larga distancia. Hasta hace unos años, los barceloneses no eran propensos a moverse de sus respectivos distritos cuando cambiaban de piso pero, desde 2013, la tendencia es a mudarse a otros puntos de la ciudad e incluso o otros municipios del área metropolitana. El motivo principal es que ya no pueden hacerse cargo de los precios de los alquiles y buscan zonas donde sean más asequibles.