Saba empieza a sacar tajada de la privatización de los aparcamientos municipales de Barcelona. La compañía dirigida por Josep Martínez-Vila ha obtenido unos suculentos beneficios fruto de su participación en Barcelona d'Aparcaments Municipals (Bamsa), la sociedad público privada participada en un 60% por Saba y un 40% por Barcelona Serveis Municipals (B:SM).

Saba se ha embolsado 1,48 millones de euros tras la primera repartición de dividendos de Bamsa, de 2,47 millones de euros, según avanzó Expansión. El Ayuntamiento, por su parte, ha recibido a través del holding empresarial municipal B:SM casi un millón de euros. Pese a las ganancias, fuentes de B:SM reconocen a este medio que el mayor beneficiado del reparto de dividendos ha sido Saba.

INTERESES DE LOS ACCIONISTAS

Las mismas fuentes aducen que la dirección de Bamsa, controlada por Saba, ha optado por destinar el aumento de ingresos y beneficios netos casi de forma íntegra a repartir dividendos, mientras que han “pasado” de reducir la deuda. En concreto, la sociedad público privada ha destinado más del 75% de los beneficios a repartir dividendos, y el resto a cubrir la deuda de la compañía, que superan los 100 millones de euros.

Fuentes internas de B:SM destacan que la decisión de Martínez-Vila, máximo responsable tanto de Bamsa como de Saba, únicamente responde a los intereses de los accionistas de la primera. En cambio, el gran perjudicado es la empresa pública y, por ende, el Ayuntamiento. “Este reparto masivo de dividendos es un escándalo, se mire como se mire. Demuestra, como ya se alertó cuando se creó Saba, que los beneficios se privatizarían y que el interés público pasaría a ser residual. ¿Por qué no se ha priorizado reducir la deuda de la empresa? Pues porque Saba tiene prisa por sacar rentabilidad al gran pelotazo que dio en 2014 con la creación de Bamsa”, explican las mismas fuentes.

"JUEGO DE TRILEROS"

Desde la sección sindical de CCOO de B:SM recuerdan que la creación de Bamsa "fue un escándalo, un juego de trileros". En conversación con Metrópoli Abierta, un representante sindical señala que el reparto de dividendos pone sobre manifiesto que “la creación de Bamsa ha sido el robo más grande de la historia de Barcelona”. “En su día fue un escándalo, desde CCOO llevamos a cabo varias protestas, y ahora se ve por qué”, añade.

Cabe recordar que la operadora público-privada fue creada bajo el mandato de Xavier Trias, en 2014, con derechos de explotación durante 25 años. Supuso la privatización parcial –el 40% de la sociedad sigue siendo pública— de la mayor parte de aparcamientos públicos céntricos de Barcelona. Como contraprestación, Saba pagó 230 millones de euros al consistorio. Fuentes internas de B:SM explican que el actual equipo de gobierno "no le gustó el modelo de gestión de Bamsa, pero no pudieron hacer nada para dar marcha atrás. El contrato está blindado, así que habrá que esperar a que acabe la concesión para cualquier replanteamiento".

POLÉMICA CESIÓN DE ESPACIOS

Aun así, lamentan que se haya hecho poco por vigilar las maniobras de Josep Martínez-Vila, hombre cercano a la extinta Convergència y recientemente convertido al independentismo, según fuentes cercanas. "Aunque sea público-privado, Bamsa opera en la práctica como una filial de Saba. Ellos imponen los precios y prácticamente todo lo que tenga relevancia. La participación del Ayuntamiento a través de B:SM, que recordemos que es el propietario del suelo, es irrelevante a nivel ejecutivo en la compañía", explican las mismas fuentes. Desde CCOO coinciden en el análisis, y ponen como ejemplo ilustrativo la imagen de la compañía: "Si vas a un parking de Bamsa, lo primero que verás es el logo de Saba, el más destacado. Luego, abajo en pequeño puedes ver el de Bamsa y el de B:SM, pero en un lugar residual". 

Uno de los puntos más criticados durante la creación de Bamsa fue el relativo a la cesión de espacios. B:SM aportó sus párkings céntricos a la nueva sociedad, mientras que Saba, principal operador privado, sólo lo hacía en tanto que caducaban sus concesiones. “Saba tenía auténticas minas de oro. Pero tenían un problema: muchas de las concesiones de sus aparcamientos estaban a punto de caducar. Con la creación de Bamsa, se garantizaron el monopolio de los parkings más rentables de Barcelona. Pero es que además, el contrato estableció que Saba sólo tenía que ceder los aparcamientos cuando se expirara la concesión. En la práctica, supone devolver el suelo cuando ya no es tuyo, cuando ya no te queda ningún derecho de explotación”, explican desde CCOO.

Así, este 2018 se han incorporado a Bamsa los aparcamientos del Turó Park, Jardinets de Gràcia, Passeig de Gràcia/Consell de Cent y Plaça Catalunya, este último uno de los más importantes a nivel de facturación. Todos ellos han permanecido bajo la gestión de Saba estos años, y sólo cuando se le ha acabado la concesión ha ido a parar a la operadora público privada.