La marisquería 1918 Cuina de Mar (exPeixerot) de Vilanova i la Geltrú, propiedad del televisivo Toni Albà y su hermana Maria Núria, se vio duramente afectada en 2020 por el decreto del estado de alarma y las restricciones de aforo sin fin que hubo en el curso del año.

Debido a tal suceso impredecible, en el periodo marzo-junio el local de la saga Albà permaneció con la puerta cerrada. Durante el verano la reabrió. En octubre, el Govern impuso la clausura de todos los negocios hosteleros. Y desde el 23 de noviembre del año pasado, Cuina de Mar vuelve a funcionar otra vez.

DIFICULTADES CRÓNICAS

Los meses de inactividad acarrearon una caída de las ventas en 2020, de 470.000 a 347.000 euros. Al igual que ha ocurrido con infinidad de colegas del ramo, el establecimiento de los Albà saldó sus cuentas con déficit.

Sin embargo, los problemas 1918 Cuina de Mar no son recientes, ni tampoco achacables a los aprietos de la pandemia. El veterano local de Vilanova arrastra problemas endémicos de rentabilidad y lleva en pérdidas desde que la familia Albà se hizo cargo de la gestión cinco años atrás.

QUEBRANTOS

Los boquetes del local afloraron en 2016 y siguieron en 2017, con unos números rojos de 72.000 euros. En 2018, Cuina de Mar declaró un minúsculo beneficio de 9.200 euros. Pero fue un espejismo porque en el periodo 2019-2020 volvieron las pérdidas. El importe conjunto ha sido de 87.000 euros. Así pues, la fonda de los Albà ha sufrido en el último lustro un agujero total de 159.000 euros.

Interior del restaurante 1918 Cuina de Mar / 1918 CUINA DE MAR
Interior del restaurante 1918 Cuina de Mar / 1918 CUINA DE MAR

Las repetidas sumas negativas han dañado los fondos propios, hasta situarlos en un descuadre de 81.000 euros. Ello significa que Cuina de Mar requiere una inyección de recursos frescos para restaurar el equilibrio patrimonial.

MORATORIA DEL GOBIERNO

De lo contrario, vendría obligada a liquidarse y disolverse como sociedad mercantil. No obstante, por fortuna la sangre no llegará al río.

Ocurre que la moratoria decretada por el Gobierno de Pedro Sánchez permite a Cuina de Mar y al resto de sociedades en quiebra latente, continuar vivas hasta el año próximo sin recomponer sus fondos propios.

Apaños legislativos al margen, el balance del mesón refleja la necesidad imperiosa de aportaciones económicas por parte de los socios. Además de patrimonio deficitario, Cuina de Mar arroja tesorería negativa y adeuda a Caixabank la suma de 223.000 euros a corto y largo plazo.

HISTORIA CENTENARIA

Cuina de Mar nació en 1918 en Vilanova i la Geltrú con el nombre de Peixerot. A raíz de la pasada crisis iniciada en 2007, el restaurante entró en declive y finalmente se declaró en suspensión de pagos en 2013.

Tres años después, Toni Albà y sus hermanas Maria Núria, Natàlia y Montserrat, se hicieron con los restos del negocio. Su objetivo reposaba en recuperar el templo de la gastronomía marinera que fue el legendario Peixerot. Los resultados cosechados hasta ahora muestran que de momento los hermanos Albà no están consiguiendo sus propósitos iniciales.

La sociedad explotadora de Cuina de Mar se titula Tonia Albà i Associats, cuyos administradores son Toni y Maria Núria Albà Noya. En su activo alberga cuatro bienes inmobiliarios, ubicados en Vilanova i la Geltrú. Se trata de sendas plazas de aparcamiento sitas en la calle Escolapis. Tales activos avalan ante Caixabank su renqueante restaurante.

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