Los restauradores de Barcelona están al límite. La falta de ingresos por el cierre forzoso debido a la crisis del coronavirus puede llevar a la ruina a muchos bares y restaurantes. Por ello, el Gremi de Restauració de Barcelona ha empezado a movilizar todos sus recursos para garantizar la supervivencia del sector. En concreto, quiere evitar que se pague el alquiler de los locales durante el confinamiento.

El gremio ha puesto a disposición del sector un modelo de carta que los restauradores harán llegar a los propietarios de sus establecimientos donde se pide que no se pague el alquiler mensual mientras los locales estén cerrados por el estado de alerta.

UNA CLÁUSULA CLAVE

La carta se refiere a la cláusula rebus sic stantibus --que ya se alegó durante la crisis económica de 2008--, la cual permite interrumpir temporalmente las obligaciones entre arrendador y arrendatario si se produce una situación sobrevenida radicalmente imprevisible que impide de manera significativa cumplir con aquello que se había acordado. 

Según los restauradores, estos requisitos ya se cumplen, ya que el aprovechamiento del local arrendado para desarrollar una actividad de restauración está "prohibido" desde el pasado 14 de marzo.

CARENCIA FORZOSA

Por ello, el gremio insta al sector inmobiliario a llegar a un acuerdo con los propietarios de los establecimientos, al ser un contrato entre privados. Si no es así, muchos restauradores pedirán a la justicia que declare que la pandemia del coronavirus es una causa de fuerza mayor, aunque prefieren que el Gobierno obligue a los arrendatarios a aceptar una "carencia forzosa" en el pago del alquiler.

Roger Pallarols, director del Gremi de Restauració, cree que el sector se encuentra inmerso "en una doble crisis: sanitaria y económica". "En cuanto a la primera, el Estado ha movilizado todos sus recursos y también algunos que pertenecen a los sectores privados. En cuanto a la crisis económica, la única respuesta que se está dando pasa porque las empresas se endeuden y sigan pagando impuestos y alquileres."

Pallarols describe esta situación como un “error” puesto que si "las empresas no pueden pagar hoy tampoco podrán pagar mañana teniendo en cuenta que, como es el caso de la restauración, han dejado de facturar”. 

En este sentido, añade que “la crisis económica es una crisis de empresas. Si las administraciones no garantizan su viabilidad, los ERTO acontecerán ERO, es decir, despidos colectivos. Los gobiernos insisten que ningún ciudadano se quedará atrás, pero no es suficiente: tienen que garantizar que ninguna empresa no se quede atrás. Si las empresas quiebran, la tasa de paro se disparará”, ha asegurado. 

El Gremio ha trasladado a las diferentes administraciones que el aplazamiento de tributos no resuelve el problema, únicamente lo aplaza. También ha recordado que el momento de tratar la crisis económica es “ahora” y que, para hacerlo, tienen que “escuchar a las organizaciones empresariales”.