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El pasado 9 de septiembre la firma de moda Desigual copaba todos los titulares con la noticia de que iba a reducir la jornada laboral de sus empleados a cuatro días semanales, con tres presenciales y uno de teletrabajo, a partir del próximo octubre.

El director general de Desigual, Alberto Ojinaga, vendió la medida como una apuesta conciliadora para sus empleados, y muchos medios de comunicación la compraron tildándola de "seductora" y "empática" con la actividad laboral. El máximo ejecutivo explicó que la compañía con sede en Barcelona había podido “organizar el trabajo y los equipos de una manera diferente" para seguir siendo "eficientes, priorizando lo verdaderamente importante”. Lo valoró como "un reto" que les hacía "más atractivos como organización", que permitiría "atraer el mejor talento" y que reflejaba "una compañía diferente, disruptiva, joven y optimista, en transformación constante y sin miedo a proponer cosas nuevas”.

El directo general de Desigual, Alberto Ojinaga, en una imagen de archivo / EFE
El directo general de Desigual, Alberto Ojinaga, en una imagen de archivo / EFE

BAJADA DEL 6,5% DEL SUELDO

A pesar de las explicaciones que dio la empresa, la nueva jornada laboral, que se votará el próximo 7 de octubre y se deberá aprobar con un apoyo del 66% de las personas que participen en la votación (dos terceras partes de los votos), ha caído como un jarro de agua fría sobre algunos de los 502 empleados de las oficinas centrales, situadas en el paseo de Mare Nostrum, en la Barceloneta. 

De salir adelante la decisión de la empresa, el medio millar de empleados reducirán la jornada laboral semanal en cinco horas, pasando de las 39,5 actuales a 34,5. Pero esta medida también implicará un descenso en el sueldo del 13%, que será del 6,5% porque la empresa asumirá la mitad del coste en los salarios de todos los empleados.

ALIENTAN EL PLURIEMPLEO

El cambio propuesto no ha gustado en toda la plantilla de Desigual. Diversos trabajadores han querido exponer a Metrópoli sus quejas de forma anónima, por miedo a represalias por parte de la dirección. 

Ana (nombre ficticio) explica a este medio que cuando los trabajadores argumentaron estar en contra de perder un día de trabajo, Thomas Meyer, el fundador de Desigual, les alentó a "buscar otro empleo ese día libre". 

Preguntado por este medio, el departamento de comunicación de la compañía de moda lo ha justificado alegando que entienden que sus empleados "pueden valorar el tener un día libre más a la semana como una oportunidad para iniciar nuevos proyectos que tal vez no habían activado por falta de tiempo". Desigual se defiende argumentando que cuenta con una "plantilla joven e inquieta, con intereses más allá de lo que les ofrece la empresa" y que, por eso mismo, les animan a que "realicen sus sueños". Plantean que se trata de "una media de conciliación y flexibilidad y cada uno es libre de gestionar su tiempo como mejor considere". 

DESPIDOS

Según la afectada, la dirección empresarial también dijo que, de salir ganadora la reducción laboral, si alguien no la aceptaba se consideraría un "despido objetivo". 

Ante esa afirmación, Desigual ha explicado a este medio que "quien no quiera acogerse a la medida puede solicitar una rescisión de contrato, tal y como se indica en el artículo 41" del estatuto de los trabajadores. Según la empresa "no es un despido" y "la rescisión de contrato implica el pago de 20 días de salario por un año de servicio con un máximo de 9 meses".  

La firma se acoge a la legislación vigente alegando que "por ley, superando el 50,1% de los votos a favor sería suficiente", pero la compañía pretende que la aprobación "sea mayoritaria" y por eso marca como objetivo el 66% de votos a favor.

Aspecto de la sede central de la compañía Desigual en Barcelona tras el cambio de logo con la nueva imagen de la marca / EFE- Quique García
Aspecto de la sede central de la compañía Desigual en Barcelona / EFE

GASTOS EXTRAS PARA LOS EMPLEADOS

La empleada afectada añade que hace tiempo que Desigual recortó los beneficios a sus trabajadores: "desde la pandemia la dirección ha erradicado comisiones, bonos y beneficios que inicialmente estaban contemplados en el paquete económico". Alba (nombre ficticio), otra trabajadora que también prefiere mantenerse en el anonimato, contradice la información de su compañera y asegura que "los bonos y las comisiones se siguen pagando". 

Ana también explica que, "hace unas semanas, los jefes se comían vivos a los que se les ocurría sugerir el teletrabajo para mejorar el rendimiento", pero si se aprueba la medida, será "casi obligatorio el trabajo remoto". De ser así, la trabajadora valora que "supondrá gastos extras a los trabajadores, como el agua, la electricidad o la luz". A diferencia de Ana, Alba piensa diferente y asegura que ahorrarán el dinero que invierten en transporte. 

MISMO VOLUMEN DE TRABAJO EN MENOS HORAS

Otra de las cosas que los trabajadores temen que ocurra si se implementa la nueva jornada laboral es no poder cumplir con los objetivos a causa de la reducción de tiempo y verse obligados a "hacer horas extras a cambio de nada" con tal de "no hacer un trabajo mediocre". Ana explica que "los jefes ponen mil excusas para no recuperar" las horas extras, y que todo ello dista de la "vida chula que predican en campañas comerciales". Alba, en cambio, opina que todo es "cuestión de reorganizarse el tiempo" y que el trabajo remoto supondrá una mayor concentración y, por ende, más resultados. En la oficina "se pierde mucho tiempo haciendo cafés, cigarros, etc", sentencia. 

Desigual ha asegurado que "la aprobación de esta medida implicará un cambio en la manera de trabajar, sin duda". Desde Desigual confirman "hay un compromiso firme por parte del comité de dirección" que "revisará procesos y priorizará proyectos". Además, apuntan que, "probablemente", no se podrá abarcar el mismo volumen de trabajo. Desde la compañía señalan que necesitarán "un periodo de adaptación" para ajustarse al nuevo horario. 

La sede de Desigual y el Hotel W (Vela) de Barcelona ante la Nova Bocana del Puerto, donde estaba previsto construirse el Museo Hermitage / CG
La sede central de Desigual en la Barceloneta / CG

IMPOSICIÓN DE LA MEDIDA

A pesar de que las oficinas de Desigual en Barcelona no tienen comité de empresa, la Unión General de Trabajadores (UGT) se ha puesto a la disposición de los afectados. Javier González, responsable de comercio de UGT, asegura que el sindicato está en contra de cómo la empresa quiere llevar a cabo la medida. 

"En el artículo 41 del estatuto de los trabajadores se especifica que si no hay representación legal, se tiene que constituir una mesa con los sindicatos más representativos del sector y darles la opción de poder negociar las medidas. Esta opción no se ha producido", acusa el sindicalista. Este fallo de la empresa supone varias incertidumbres para UGT, que plantea qué podría ocurrir con las personas que voten en contra. 

Desde Desigual defienden que están trabajando en "una comisión de empleados". "Estamos siguiendo rigurosamente todos los pasos y los tiempos que marca la ley. Está previsto que la comisión de empleados represente en la medida de lo posible a todos los departamentos de la compañía, con un mínimo de tres y un máximo de 10 personas en total. Esta comisión de empleados serán los interlocutores oficiales con la compañía y los responsables de recoger todas las consultas, organizar la votación y hacer el recuento de votos". 

El responsable del sindicato afirma que es un "despropósito de medida". "Los empleados tenían jornadas laborales de 39,5 horas semanales, pero sabemos a ciencia cierta que hacían muchas más sin cobrar. Ahora les van a bajar el salario, y por ende las cotizaciones", valora. 

Thomas Meyer, fundador de Desigual, durante una rueda de prensa sobre la compañía / EFE
Thomas Meyer, fundador de Desigual, durante una rueda de prensa sobre la compañía / EFE

A FAVOR DE LA MEDIDA

No todos los empleados de Desigual ven con malos ojos la propuesta de la dirección. Alba es de las que votará a favor de la reducción de jornada en la consulta del próximo octubre. Según ella, le compensa renunciar a una parte de su salario y ganar un día de vacaciones. "No tengo un sueldo alto, pero priorizo tener más tiempo libre a la diferencia de dinero".

¿De cuánto estamos hablando? "Unos 100 euros al mes menos, algo que me puedo permitir". Además, Alba se plantea compaginar su trabajo en Desigual con pequeños proyectos freelance, algo que hasta ahora no se podía permitir por falta de tiempo, asegura. Ella cree que la votación estará muy reñida, pero que ganará el sí. "Al final también hay que pensar que es por el bien de la empresa, y puestos a elegir, prefiero una pequeña reducción de sueldo acompañada de una menor jornada que despidos o bajada de salario a secas", remacha.

INGRESOS Y PÉRDIDAS

Desigual cerró el ejercicio de 2020 con una caída de la facturación del 40%, hasta los 360 millones de euros, y unas pérdidas de 80 millones, después de haber ganado 7,5 millones en 2019. La hecatombe se produjo sobre todo en las tiendas físicas, con un descenso de las ventas de un 45%, mientras que en el online creció un 48,6%, hasta los cien millones de euros, durante 2020.

Para Javier González estos datos no justifican la medida que pretenden llevar a cabo Thomas Meyer y los demás ejecutivos de Desigual. El representante de UGT destaca que, a pesar de las pérdidas, la compañía textil fue una de las grandes empresas que se benefició de los ERTES durante la pandemia y le permitió ahorrarse una suma de dinero considerable en la Seguridad Social. 

Alberto Ojinaga fue una apuesta que encauzó Meyer como parte del cambio radical en el equipo directivo de la compañía, pero el ejecutivo, que ha dirigido grandes empresas como Caprabo, General Motors Europe u Opel España, no ha obtenido los resultados deseados. 

FRACASO ECONÓMICO

El fracaso profesional de Ojinaga dista de las buenas cifras que logró su predecesor, Manel Adell, que abandonó la compañía en 2013. Dos años después de que el actual director general entrase en la compañía, Desigual cerró el ejercicio con una facturación de 654,6 millones de euros, un 14,3% menos que en 2017. El resultado neto también cayó en picado, hasta situarse en los 3,4 millones, un descenso del 92%. 

Los resultados de Ojinaga no han mejorado con los años. En el primer semestre de 2019, las ventas de la compañía cayeron hasta los 290,7 millones de euros, lo que supuso una importante bajada del 10% respecto al mismo periodo del año anterior y un mal comienzo para el cisne negro que estaba por venir: la pandemia del covid-19. 

Vista interior de la sede de Desigual en La Barceloneta en una imagen de recurso / ARCHIVO
Vista interior de la sede de Desigual en La Barceloneta en una imagen de recurso / ARCHIVO

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