Una de las últimas polémicas en las que han se han visto enfrentados los sectores privado y el público en Barcelona ha sido el de las terrazas de bares y establecimientos de restauración. Mientras que, por un lado, los restauradores defendían su mantenimiento y mejor adecuación, las asociaciones de vecinos de diferentes barrios, reunidas en torno a la FAVB (Federació d'Associacions de Veïns de Barcelona), ponían el grito en el cielo por lo que consideraban una excesiva proliferación, en detrimento del espacio público urbano.

Aunque los diferentes grupos políticos acabaron llegando a un principio de acuerdo en el Ayuntamiento de Barcelona, a la espera de que se apruebe la ordenanza en el pleno de marzo, las asociaciones vecinales siguen reclamando que se apliquen medidas restrictivas, hasta el punto de haber iniciado una campaña de recogida de firmas.

A propósito de este tema de actualidad, Roger Pallarols, director general del Gremi de Restauració de Barcelona, opina que a veces el poder de la FAVB va en contra del común de los barceloneses, y que habría que calibrar mejor el peso que posee en la escena ciudadana.

“Ni todos los barceloneses forman parte de las Asociaciones de Vecinos (AAVV), ni las AAVV representan a todos los barceloneses”, afirma Pallarols. “Entiendo que las asociaciones vecinales tengan un poder legítimo para defender lo que defienden, pero también que sólo representan a un sector minoritario de la ciudadanía, en este caso la barcelonesa. Para mí, faltan auténticos interlocutores con todos los vecinos de la ciudad”.

“Cuando las AAVV se han puesto en contra de las terrazas no han representando la opinión de todos los barceloneses, sino sólo la de unos cuantos. Lo que ocurre es que tienen mucha fuerza movilizadora, pero no pueden arrogarse la opinión de todos nosotros”, insiste Pallarols que ocupó varios cargos municipales la pasada década como miembro del Grup Municipal Socialista. “Barcelona es una pluralidad de vecinos, todos tenemos derecho a opinar y, al final, quienes mejor nos representan son los políticos elegidos para que nos gobiernen desde el ayuntamiento, nos gusten o no sus decisiones”.

Pallarols no se muerde la lengua en estos tiempos complicados, en los que Barcelona se juega mucho a la espera de la inauguración (día 26) de una nueva edición del Mobile World Congress, que es la punta de lanza de su proyección internacional.

“La Barcelona actual es el éxito de todos los barceloneses desde hace muchos años. El esfuerzo y la emprendeduría han permitido que sea lo que es. Uno de sus puntos fuertes es el turismo, y hay que tener mucho cuidado en tomar decisiones que pueden ser lesivas para que nos sigan visitando millones de personas”, apunta Pallarols. “Si hay gente que cree que lo mejor es el decrecimiento, la anti-economía.... pues bien, puedo respetar su opinión aunque no la comparto. Pero, sobre todo, ellos también deben respetar la mía y la de otros que piensan lo mismo”.

Al respecto, Pallarols recuerda que 38 de los 41 regidores pactaron hace pocos meses su apoyo inicial a la regulación de las terrazas, a la espera de que se apruebe en el pleno previsto para marzo. Será entonces cuando, a no ser de que la oposición de las AAVV de barrio provoque lo contrario, quede aprobada la nueva ordenanza.