Pongámonos en situación: solicitas al camarero una bebida -fría o del tiempo-, pides una pajita para absorber el líquido y, mientras bebes, te la vas comiendo -la pajita-, o directamente te la zampas una vez acabada la colación. Esta es la breve historia de la primera pajita comestible del mercado, creada por un grupo de emprendedores catalanes (Sorbos), que ha sido una de las sensaciones en la presente edición de Alimentaria aunque la pajita ya tenga un año de vida.

Sorbos fue uno de los tres proyectos ganadores de la primera edición de los Premios Pascual Startup (2016), que valoran la innovación en el sector agroalimentario. Su propuesta ecológica fue imbatible: sustituir las tradicionales pajitas de plástico para beber por unas comestibles y biodegradables. Y desde entonces, más premios y un amplio panorama comercial.

La pajita tiene una textura agradable y se fabrica en ocho sabores: limón, lima, fresa, jengibre, chocolate, manzana verde, canela y sabor neutro. A nivel comercial tiene la ventaja de que se puede personalizar -por serigrafía- dependiendo de las necesidades de cada empresa. Además, no deja residuos y es 100% biodegradable. De momento no funciona en líquidos calientes y su coste, aunque barato, todavía no puede luchar en con el precio de las pajitas de plástico de baja calidad que se fabrian en China. "Podremos conseguirlo cuando nuestro volumen de fabricación nos lo permita", explican.  

Esa es otra de las ventajas de estas pajitas comestibles: no hay que tirarlas a la basura y, por tanto, no contaminan. "De los cerca de 8 millones de toneladas de plástico que se vierten cada año en los océanos, el 4% son pajitas", aduce Víctor Manuel Sánchez, que esta al frente de la empresa. "Sólo en EEUU se consumen 500 millones de pajitas de plástico al día".

Lo cierto es que la pajita Sorbos cumple realmente con lo que anuncian sus creadores: no se deshace, se mantiene rígida durante 45 minutos como mínimo en bebida frías (25-30 en las de temperatura ambiente) y no cambia ni altera el sabor de la bebida que estas degustando. Además, y para los que tengan esas precauciones, no contiene gluten ni alérgenos.

Víctor Manuel Sánchez está al frente de Sorbos / HUGO FERNÁNDEZ
Víctor Manuel Sánchez está al frente de Sorbos / HUGO FERNÁNDEZ

Las pajitas Sorbos ofrecen, por tanto, numerosas posibilidades en el sector de la coctelería, ya que la tradicional pajita de plástico es normalmente el único elemento no comestible en muchos cócteles. Ahora, con Sorbos, puede convertirse en un componente aromático y comestible.

Estas revolucionarias pajitas comestibles y aromatizadas se producen con maquinaria propia (y patentada) en la sede de la empresa, sita en Montornès del Vallès (Barcelona), desarrollada por los propios emprendedores junto a una empresa italiana y a un equipo de expertos de la Universitat de Barcelona (UB).

Si todavía no las has probado y estás en Barcelona, puedes tomarte un cóctel con pajita comestible en el Bloody Mary Cocktail Lounge, en el distrito de Gràcia. Por ejemplo.