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Las familias que en su día fueron fundadoras y propietarias de los supermercados Caprabo están hoy en posesión de una auténtica fortuna en activos inmobiliarios. Así lo muestra el balance de la compañía que alberga esa ingente mole de hormigón.

Se trata de la holding privada titulada Grup Caboel. La colección de edificios, naves industriales y locales comerciales que almacena en sus cuentas está valorada en libros en 600 millones de euros. La entidad ya ha practicado amortizaciones por importe de 140 millones de euros, por lo que el valor contable queda fijado en 460 millones.

COMPRAVENTAS

Es de subrayar que ese paquete de heredades no permanece estático en las cuentas de Caboel. Cuando los gestores consideran que ya han madurado y se puede obtener una buena plusvalía, propinan el pase a un tercero e invierten el dinero recaudado en otros activos del mismo sector.

Por ejemplo, en 2019 la firma se desprendió de dos fincas en Terrassa, por 10,2 millones, que supusieron un beneficio de 5,4 millones. En paralelo, adquirió un lote de cinco construcciones en la provincia de Madrid y otro edificio en la ciudad de Castellón.

RESULTADOS

El conjunto de totxos amontonados en el balance de Caboel arroja unos ingresos por alquileres de 41 millones. Gracias a ellos declaró un copioso flujo de caja de 35 millones y una ganancia final de 18,6 millones de euros. De esta última, 13,8 millones se repartieron en concepto de dividendo. Las sociedades patrimoniales receptoras de estos suculentos haberes son una decena.

Pertenecen a las tres estirpes catalanas que constituyeron en su día Caprabo. Dos de dichas instrumentales se fugaron a Madrid cuando estalló el procés y desde entonces tienen fijado su domicilio en el paseo de la Castellana.

LA OPERACIÓN DE EROSKI

Grup Caboel escritura unos fondos propios de 450 millones. Los contratos firmados con los actuales arrendatarios le garantizan unos devengos de 400 millones en los próximos diez ejercicios. Caboel es el acrónimo de las familias Carbó, Botet y Elías. Ese terceto, junto con su socio minoritario La Caixa, traspasó por 1.300 millones la red entera de los supermercados Caprabo al grupo vasco Eroski, en 2007.

El trasiego figura entre los de mayor bulto que una empresa familiar haya firmado nunca en Cataluña. Además, encerró una particularidad digna de nota, pues los amos de Caprabo soltaron el pelotazo por partida doble. Al margen del efectivo metálico ingresado, retuvieron la propiedad del grueso de las tiendas. Es decir, lo que enajenaron se ciñe solamente a la marca y algunos activos menores. Además, endosaron a Eroski los 15.000 trabajadores de Caprabo.

Caboel maneja su enorme estructura inmobiliaria mediante una plantilla de solo diez personas. La sede central de la firma se encuentra en la calle Josep Irla i Bosch de Barcelona, junto al edificio que la aseguradora Catalana Occidente posee en Diagonal/Numancia.

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