El Mobile World Congress (MWC) está que se sale. Este 2019 ha cerrado su decimocuarta edición con un récord de asistencia: han pasado por el congreso un total de 109.000 personas, 2.000 más que el año anterior. Así lo ha anunciado John Hoffman, consejero delegado de GSMA, la asociación organizadora de la feria, coincidiendo con la clausura del evento, que se ha celebrado desde el 24 al 28 de febrero el recinto ferial de Gran Vía de L'Hospitalet. 

"Es el mejor Mobile de la historia", ha insistido el conseller de Políticas Digitales y Administración Pública de la Generalitat, Jordi Puigneró, en declaraciones a la prensa al cierre del salón.

IMPACTO ECONÓMICO EN BARCELONA

En total, se estima que ha generado un impacto económico de 473 millones de euros y 13.900 empleos temporales, y ha contado con 2.400 empresas expositoras, 160 delegaciones gubernamentales y 200 países y regiones. Este año ha contado con una superficie bruta de exposición de 240.000 metros cuadrados repartida en ocho pabellones.

El lema de esta edición ha sido "Intelligent connectivity" (Conectividad inteligente) en la que bajo conceptos como el 5G, la inteligencia artificial (IA), el Internet de las Cosas (IdC) y los macrodatos se han abordado cómo estos cambios tecnológicos pueden impactar en la sociedad. También se ha debatido sobre la incidencia de la industria 4.0, el bienestar y la confianza digital, la innovación disruptiva y los contenidos inmersivos.

GRANDES EMPRESAS PRESENTES

Ericsson, Facebook, Google, Huawei, LG, Nokia, Qualcomm Technologies, Samsung, Sony y ZTE han sido las principales marcas presentes en el Mobile.

Cabe recordar que este año, uno de los principales retos del Mobile ha sido la movilidad, puesto que la celebración del congreso ha coincidido con cuatro días de paros convocados por los trabajadores del Metro de Barcelona y la ausencia de operadoras de vehículos VTC (alquiler con conductor) como Cabify en la ciudad. 

Además, el congreso ha sido objeto de críticas por una medida discriminatoria con las mujeres, que prometía un plus económico a aquellas azafatas que midieran más de 1,75 metros, así como la prohibición de entrada a una madre con su bebé.