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La estafa que ha sufrido el histórico Apolo, que abrió sus puertas en el paralelo barcelonés hace ya 115 años, ha afectado a todos los agentes que forman parte del teatro. Actores, productores, empresarios y trabajadores han sido víctimas de Ethika Global Real Estate, la empresa gestora que adeuda una cantidad millonaria a todos ellos.

RICARD REGUANT

El ex director artístico del Apolo, Ricard Reguant, fue despedido por Ethika Global por “incumplimiento muy grave de sus obligaciones”. Según la empresa gestora, Reguant fue destituido por los malos resultados artísticos y de taquilla. El despido fue el principio del fin del histórico teatro barcelonés. A partir de entonces, su caída fue en picado.

La empresa gestora acumula una deuda próxima a los 100.000 euros. Sus sospechas comenzaron dos meses después de que Ethika Global tomara las riendas del teatro, cuando se encontraron sin micrófono inalámbricos y, posteriormente, sin focos, una situación que contrastaba con la buena taquilla que se estaba haciendo.

Lejos de mejorar, los problemas fueron a más. Reguant fue testigo de la propagación de las deudas y los problemas en el Apolo. “No pagaban IVA ni derechos de autor. Tenían deudas con el personal de Hércules y Rouge. En el Tropicana también tuvieron un problema de estafa”, afirma el exdirector artístico del teatro barcelonés.

ENFRENTAMIENTO

Las deudas se instalaron por sistema en el Apolo. El de Sherlock Holmes fue otro de los casos que Reguant vivió en primera persona donde, además de ser deudores, Ethika Global afirmó a Reguant que recibió una subvención que nunca fue aprobada. “Con Sherlock Holmes me dijeron que tenían una subvención de la Generalitat que nunca había sido concedida”. Los “métodos” de la empresa llegaron, incluso, al dueño teatro, quien supuestamente iba a recibir unos pagos muy elevados, prácticamente insostenibles. “Decían que tenían que pagar al propietario del Apolo 85.000 euros al mes. Solo lo pagaron un mes”, asegura Ricard Reguant.

Esta situación, sumada a la estafa también sufrida por Lita Claver 'La Maña' en su despedida de los escenarios y el resto de deudas a trabajadores, llevó al director teatral al enfrentamiento: “Llegué a enfrentarme directamente a ellos”, explica. Con todo, la respuesta de Ethika Global era el engaño que llevaba cometiendo desde que comenzó a encargarse de la gestión de la sala. “Me decían que les iba a entrar una inversión y entonces nos pagarían”, indica Reguant.

LA MAÑA

El caso de Emilia Giménez, conocida artísticamente como Lita Claver 'La Maña', es de carácter especial. La artista de Zaragoza, que reside en la capital catalana, decidió poner fin a su carrera en el Paral·lel barcelonés y, más concretamente, en el centenario Teatro Apolo.

Acompañada de otro histórico de los escenarios españoles, Fernando Esteso, representó la obra Un reencuentro inolvidable. La representación fue todo un éxito: 200.000 euros recaudados en tan solo tres semanas, que debían ser repartidos en el clásico acuerdo teatral del 70% - 30% de beneficios. Esto suponía 95.000 euros de ingresos para la artista, un dinero que nunca llegó a recibir.

Entrada del Teatro Apolo
Cartel del Teatro Apolo / WIKI

'La Maña' afirma sentirse “dolida”, tanto artísticamente como por continuar actualmente sin los fondos que le corresponden. La vedette, que critica que el teatro hizo una “publicidad nula” de su función, está ahora preocupada por su jubilación, en la que le ha quedado una pensión de 700 euros.

OTROS ARTISTAS

El cantautor Pep Sala, quien saltó a la fama en el grupo de rock catalán Sau, es otro de los afectados por los impagos. La deuda con el artista es superior a 30.000 euros, en función de composiciones musicales para algunas obras.

Rafael Amargo es otro de los grandes estafados por Ethika Global. Tras llevar el espectáculo Dionisio al escenario del Apolo, continúa sin los 40.000 euros que le corresponden.

MÁS AFECTADOS

Entre los que tienen pendientes de cobro altas cifras monetarias, también está la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Lo cierto, es que la empresa gestora tampoco ha pagado los derechos de autor a los que debía haber hecho frente, por lo que la deuda con la asociación asciende hasta los 140.000 euros.

La compañía Tropicana y el diseñador Jordi Dalmau forman parte de este desafortunado grupo, a los que se les debe 70.000 y 20.000 euros respectivamente. A todos estos grandes perjudicados, hay que sumar los centenares de trabajadores que sufrirían impagos de cantidades más reducidas.

Desde Mitjans Abogados, encargados de llevar el caso, continúan sin aventurarse sobre si los afectados podrán cobrar, finalmente, la cantidad que Ethika Global les adeuda. Lo que sí está claro es que artistas, empresarios, productores y trabajadores están dispuestos a luchar hasta las últimas consecuencias.