La indignación de las familias afectadas por el derrumbe de 144 nichos en el cementerio de Montjuïc sube de tono. Según denuncian a Metrópoli Abierta, Cementiris de Barcelona está realizando este lunes una actuación muy polémica en las sepulturas situadas al lado de las que se hundieron el pasado 15 de septiembre.

“Están trabajando en los nichos contiguos, sacando piedras de la parte superior con martillos neumáticos y sin apuntalar nada. Los nichos, además, no han sido vaciados”, asegura un afectado por el hundimiento que se produjo en Montjuïc. La semana pasada, curiosamente, Cementiris de Barcelona vetó el acceso al abogado de las familias tras haber contactado telefónicamente con la empresa.

Dos días antes del derrumbe, Cementiris de Barcelona ya detectó unos desprendimientos en la misma zona. Sus responsables, sin embargo, no avisaron a los bomberos ni a la Guàrdia Urbana. Con el hundimiento se mezclaron los restos de varios difuntos para malestar de sus familiares, que siguen reclamando una explicación convincente de la empresa municipal.

Cementiris de Barcelona, además, abrió nichos de personas que habían fallecido hacía menos de dos años. La normativa obliga a comunicar este procedimiento al juez y a los familiares antes de volver a enterrar a los cadáveres, un paso que no hizo la empresa.

EL CONSEJO DE LA SÍNDICA

Eloi Badia, presidente de Cementiris de Barcelona, y Jordi Valmaña, director general, dieron explicaciones muy superficiales a los familiares. La Síndica, Maria Assumpció Vilà, acudió al escenario de los hechos y se entrevistó con los responsables de la empresa. Posteriormente, recomendó a las familias que denunciaran un caso del que pueden derivarse responsabilidades civiles y penales. El abogado de Cementiris de Barcelona buscó un acuerdo económico rápido con las familias para zanjar el tema, pero éstas lo rechazaron.

El gobierno municipal que preside Ada Colau, mientras, está muy preocupados por la resolución del caso. Valmaña tuvo que dar explicaciones a los responsables municipales en dos ocasiones y Badia sigue callado. Tampoco habla la alcaldesa. Su silencio molesta mucho a los afectados, que solo piden justicia.