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El turismo de calidad se desploma en Barcelona. Quien lo advierte es el presidente del Gremi d'Hotels, Jordi Clos. La pérdida de visitantes de alto nivel tiene una consecuencia clara: la bajada del consumo y del gasto medio. No es el único dato negativo. También desciende de forma notable el turismo de negocios y de congresos, un 8,9% en los últimos tres años. En enero, Clos acusó a la alcaldesa Ada Colau de hacer "cero" por los hoteles barceloneses.

El primer semestre de 2018, la ocupación de los hoteles se ha situada en el 78,8%, un 3% menos que en 2017. Los precios de las habitaciones se han situado en 132,75 €, un 4,3% menos, y en consecuencia también ha bajado el ingreso medio por habitación, que ahora es de 104,6 €, un 7,2% menos que el ejercicio anterior. La caída de la facturación es incluso mayor en los hoteles de lujo: un 10%.

Especialmente preocupante para los hoteleros es el gasto que hace una persona alojada en un establecimiento barcelonés. En 2017 se situó en 362,50 € frente los 406,6 € de hace dos años, un 10,8% menos. Y la caída del turismo de congresos, aquellos visitantes que llegan a Barcelona por razones profesionales. Entre 2014 y 2017, el último ejercicio cerrado, la cifra ha pasado del 39,5% al 30,6%.

SALIDA DE 4.000 EMPRESAS

En opinión de Clos, esta caída no tiene una única explicación, la crisis política del último trimestre del año pasado, sino que responde a un conjunto de factores. Clos pone énfasis en el incremento de actividades irregulares en la ciudad: top manta, lateros y masajistas en las playas, botellón, problemas de convivencia... El presidente del Gremi ha lamentado la presencia de masiva de manteros en la Barceloneta con la Guàrdia Urbana sin actuar. Según Clos, los visitantes se llevan la imagen de una ciudad abandonada y puede que no les queden ganas de volver.

Clos opina que también ha influido en la bajada de la facturación la salida de más de 4.0000 empresas por el procés independentista. Según el presidente de los hoteleros, cada gran empresa que ha trasladado su sede central a otra ciudad ha dejado de celebrar los consejos de administración u otro tipo de reuniones con miles de personas en Barcelona, y eso acaba repercutiendo en la facturación de hoteles y restaurantes.

Clos ha criticado también el creciente número de pisos turísticos ilegales en la ciudad, lo que en su opinión comporta "un turismo de bajo coste que provoca problemas de conviviencia", y lo mucho que le está costando al Ayuntamiento acabar con esta oferta irregular. El hotelero no acaba en entender por qué no se cierran más apartamentos ilegales. Curiosamente, las palabras de Clos parecía oirlas la teniente de alcaldía, Janet Sanz. Casi al mismo tiempo que el Gremi d'Hotels alertaba de la caída del turismo de calidad, el gobierno de Ada Colau anunciaba la clausura de 2.355 pisos turísticos irregulares en dos años. 

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