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Desigual no levanta cabeza. La marca de ropa barcelonesa acumula importantes descensos de facturación y ventas desde que Manel Adell, antiguo consejero delegado, abandonara la compañía en 2013. Su sustituto desde 2016, Alberto Ojinaga, encadena más de dos años de considerables bajadas de facturación y de beneficio neto. Unos números que preocupan a los accionistas, entre los que se encuentra su fundador y presidente, Thomas Meyer. En los últimos años, el propio Meyer ha impulsado un cambio radical en el equipo directivo, delegando las funciones ejecutivas en Ojinaga. Una fórmula que, por el momento, no obtiene los resultados deseados. 

El pasado 2018, Desigual cerrró el ejercicio con una facturación de 654,6 millones de euros, un 14,3% menos que en 2017. El resultado netó también cayó en picado, hasta situarse en los 3,4 millones, un descenso del 92%, según Expansión. Ya en 2019, los datos tampoco son halagüeños. En el primer semestre de este año, las ventas de la compañía han caído hasta los 290,7 millones de euros, lo que supone una importante bajada del 10% respecto al mismo periodo del año anterior. 

El único dato positivo es el crecimiento del Ebitda (beneficios antes de intereses, impuestos y amortizaciones), situándose en los 63,5 millones de euros en 2018 y de 27,2 millones de euros en el primer semestre de este año. Estas cifras equilaven a un crecimiento del 22,1% en comparación con los seis primeros meses de 2018.

ESTANCAMIENTO DE LAS VENTAS ONLINE

Según la marca, este resultado ha sido impulsado por las ventas de la colección SS19 y los "frutos del plan de transformación". Un plan de transformación que, por otra parte, no le ha servido a la compañía para resituarla en los números que antaño manejaba. 

Desigual tampoco acaba de despegar en las ventas online. Según las cifras aportadas por la empresa, el 14,1% de las ventas de los primeros seis meses de este año procedieron del canal online, lo que supone un incremento del 7,3% respecto al mismo periodo del año pasado.

OJINAGA SE JUSTIFICA

Con tal de mejorar estos datos, la compañía capitaneada por Alberto Ojinaga prevé invertir este 2019 unos 30 millones de euros en mejoras en los puntos de venta, logística y acuerdos con socios digitales, tras invertir de 2016 a 2018 un total de 62 millones para fortalecer su modelo omnicanal. Unos cambios que se sumarán a los realizados en junio de este año, cuando la compañía presentó la nueva identidad corporativa junto a un nuevo logo y una redefinición de producto y la optimización de su red de distribución.

Tras la publicación de los resultados, Ojinaga ha atribuido la caída de venta a que "la transformación que estaba llevando a cabo la empresa no fue lo rápida y radical que se necesitaba". Su solución para la marca pasa por reforzar el canal de venta online. Ojinaga prevé que en un plazo de cinco años el 60% de las ventas de la compañía se produzcan en el canal digital o en geografías fuera de Europa. En la actualidad, empero, dichas ventas ni siquiera alcanzan el 25%. 

Sus esperanzas también pasan por el mercado asiático. En este continente, Desigual ha registrado un crecimiento del 4,7% de las ventas en el primer semestre de 2019 gracias, en parte, a las ventas por el canal digital.