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La compañía Primavera Sound, dedicada a montar exhibiciones musicales, encajó en 2020 el ejercicio más nefasto desde que inició sus actividades en Barcelona veinte años atrás.

La imposibilidad de celebrar espectáculos en los primeros meses de la pandemia, más las limitaciones de aforo posteriores, lastraron su cuenta de resultados hasta hundirla en unas severas pérdidas de 5,4 millones.

AGUJERO EN LOS FONDOS PROPIOS

El quebranto sitúa el patrimonio en 2,1 millones negativos. Es decir, la entidad se encuentra en causa reglamentaria de disolución. Pero la sangre no llegará al río. Ocurre que uno de los decretos del Gobierno para combatir la crisis de la pandemia exime a las sociedades de computar los déficits registrados en 2020, a la hora de calcular el importe de los recursos propios.

Un concierto del Primavera Sound en el recinto del Fòrum / EUROPA PRESS
Un concierto del Primavera Sound en el recinto del Fòrum / EUROPA PRESS

PAGOS A CORTO PLAZO Y PREVISIONES

Apaños legislativos al margen, Primavera Sound presentaba a comienzos de 2021 un fondo de maniobra deficitario de 3 millones.

Los administradores han formulado las cuentas de acuerdo con el principio de empresa en funcionamiento y prevén generar flujos de caja suficientes para atender los pasivos en los vencimientos fijados.

SALVEDADES EN LA AUDITORÍA

Pero los números rojos de 2020 y el dañado patrimonio generan una duda razonable sobre la continuidad de Primavera Sound. Por ello, aunque el auditor emite una opinión favorable, no la hace sin incluir salvedades. Entre otras cosas afirma que el plan de negocio estima “una serie de hipótesis cuyo incumplimiento podría generar tensiones de liquidez que impidan hacer frente a sus compromisos de pago contraídos a corto plazo”.

PRÉSTAMOS Y ALQUILERES

Debido a las limitaciones sanitarias imperantes en 2020, los ingresos de Primavera Sound cayeron en picado de 23,5 a solo 3,2 millones, todos ellos por la venta de entradas y otros servicios prestados. Los conciertos de Barcelona y Lisboa hubieron de suspenderse y la compañía presentó expedientes de regulación para sus 60 empleados.

La dirección recurrió a la financiación bancaria. Solicitó préstamos por importe de 4,1 millones. También pidió una rebaja al casero de sus oficinas centrales de calle Roc Boronat. Primavera Sound venía pagando 490.000 euros al año por las oficinas y el arrendador aceptó recortarlos a 390.000.

Asistentes al Primavera Sound / EFE
Asistentes de una de las ediciones anteriores del Primavera Sound / EFE

AYUDAS DE LA GENERALITAT Y EL AYUNTAMIENTO

Al margen del menguado giro, en la caja de Primavera Sound ingresó otro año más una caudalosa inyección de recursos públicos, en forma de subvenciones a fondo perdido, es decir, “gratis total”.

La memoria anual detalla que la cantidad recibida subió de 305.000 a 443.000 euros, un 45% más. Los principales benefactores son la Generalitat, con 237.000 euros; el Ayuntamiento de Barcelona, con 120.000; y el Ministerio de Cultura y Deportes, con 85.000 euros.

No obstante, es de subrayar que esa no fue la suma total de mamandurrias contabilizadas en el balance de 2020, sino otra mayor. Primavera Sound se anotó un importe de 501.000 euros en el epígrafe “subvenciones de explotación incorporadas al resultado del ejercicio”, un 64% por encima de los 305.000 que figuraban el año anterior.

SOCIOS Y ADMINISTRADORES

El capital de Primavera Sound pertenece a los fundadores Pablo Nicolás Soler Soler, Gabriel Ruiz Rodríguez, Sonia Saura Quesada y José Alberto Guijarro Rey.

El primero posee el 24% y los tres restantes, el 12% cada uno. Los cuatro accionistas traspasaron un 29% a Festival Limited, de Reino Unido, a su vez filial de la estadounidense The Yucaipa. Esta operación supuso un pelotazo considerable para los vendedores.

El consejo de administración de Primavera Sound está compuesto por los cuatro accionistas particulares citados, más Alfonso Lanza García, Francisco de Borja Soler Fillat y dos delegados de la multinacional angloamericana.

RETRIBUCIONES Y ACTAS DE HACIENDA

Pese al abultado déficit recogido en 2020 y la angustiosa situación contable, la paga del máximo órgano gestor se elevó el año pasado un 8%, hasta los 983.000 euros.

Además de todas las circunstancias antedichas, Primavera Sound arrastra problemas fiscales desde hace seis años. La Agencia Tributaria le extendió actas y sanciones en 2015 por importe de casi 1 millón de euros, relativas a los impuestos de sociedades e IVA. Primavera Sound ha tenido que abonar parte de los fondos y para el resto ha elevado recurso ante el Tribunal Económico Administrativo Central.

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