Los restauradores de la playa de Barcelona se rebelan contra Colau. La quincena de chiringuitos de verano llevan tiempo quejándose al Ayuntamiento de la ciudad por la fuerte competencia ilegal que hay en dicha zona barcelonesa. El auge del fenómeno del verano pasado ha llevado a los comerciantes a reclamar serias medidas que permitan su continuidad.

Ante esta petición, el consistorio les han concedido un avance de la temporada de su actividad, que normalmente se hace durante la Semana Santa y este año será el 1 de marzo. Por contra, algunos de los locales aseguran que difícilmente podrán abrir con tan poco tiempo de antelación.

VENDEDORES ILEGALES

El servicio de los chiringuitos se concede por concesión municipal. La última fue de dos años prorrogables a uno más un segundo. Este verano arrancará la primera prórroga pero algunos restauradores ya contemplan desertar si no se mejoran las condiciones.

El principal problema es la gran oferta de competencia desleal a la que se ven obligados a enfrentarse a diario, asegura uno de los afectados. Además, añade que la temporada pasada fue especialmente tensa porqué los vendedores ofrecían todo tipo de productos y servicios: desde latas de cerveza hasta pareos y masajes.

“LA TEMPORADA QUE VIENE NO ES VIABLE”

En este sentido los chiringuitos considerar primordial contar con vigilancia privada y que se combata la venta ilegal de productos, además de modificar la licencia actual. El Ayuntamiento, por su parte, descarta dar más hamacas y parasoles de alquiler por motivos de espacio y afluencia.

Ante la situación, los comerciantes se han rebelado y han mandado una carta donde aseguran que con la venta ambulante que sufren “la temporada que viene no es viable” e instan al consistorio de la ciudad a apoyar una oferta legal.

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