La suspensión de pagos de la histórica compañía barcelonesa Gerplex SA, titular de la mayoría de los comercios Casa Viva, se ha saldado con final feliz. El Juzgado Mercantil número 1 de Barcelona ha resuelto transferir la unidad productiva a la compañía Pentago XXI. Esta pertenece al inversor Alberto Pérez Pujadas.

RAMIFICACIONES

La operación comprende una veintena de establecimientos Casa Viva, sitos en Cataluña, Valencia y País Vasco. Quince de ellos se reparten por mitad entre Barcelona y el resto del Principado.

El más conocido radica en el corazón del Eixample, en Rambla de Catalunya, entre Consell de Cent y Diputació.

SALVAMENTO

Germán Cid Juncosa, hasta ahora dueño de Gerplex, declara a Metrópoli Abierta que el traspaso significa un "hito", pues se ha culminado de forma satisfactoria en un ambiente de marasmo generalizado.

La transacción supone despejar el futuro inmediato de Casa Viva y sus 160 empleados.

CONTINUIDAD

Al margen de Gerplex, Cid administra por medio de la sociedad de su pertenencia Tot Stock, seis almacenes que utilizan también la marca Casa Viva.

Pentago y Cid han llegado a una entente total. El fondo ha acordado nombrar al propio Cid director general de los activos comprados. Es decir, el empresario continuará gestionando la totalidad de los establecimientos que enarbolan la enseña.

INICIOS

Los orígenes de Casa Viva arrancan de dos iniciativas impulsadas por el fundador Germán Cid Subirats en los años cincuenta del siglo pasado. Una es Germark, de Cornellà de Llobregat, fabricante de etiquetas, sistemas de codificación y equipos de etiquetado. Desde hace veinte años la administra Iban Cid Juncosa. Germark marcha de forma satisfactoria y ocupa un relevante puesto en su renglón de negocio.

La otra firma promovida por el patriarca es Gerplex, distribuidora de menaje y complementos para el hogar. Durante muchas décadas, su local más conocido estuvo alojado en paseo de Gràcia, casi esquina Diputació, en un espléndido local que ahora alberga la firma textil Punt Roma.

Gerplex ha mantenido hasta hoy su razón social. En 2003 mudó la piel de su red y desde entonces toda ella luce la marca Casa Viva.

VICISITUDES

El panorama del sector del comercio, en todas sus vertientes, es desolador. Las ventas cayeron a plomo durante el estado de alarma. Tras su derogación sobrevino un notable crecimiento, pero fue un espejismo propio del deshielo tras una larga hibernación.

La estampida de los turistas ha provocado una caída en picado nunca vista en la Ciudad Condal. Ante semejante panorama, los botiguers lo fían todo a la clientela indígena, pero esta anda retraída y se tienta la ropa antes de acometer cualquier desembolso.

Según impresiones captadas en los ramos gremiales de moda y hostelería, el balance del verano es muy angustioso. La facturación de julio-agosto ha sido una de las más bajas que se recuerdan, con mermas de hasta el 80% en tiendas textiles y bares-restaurantes del centro. “Si las administraciones no toman medidas de apoyo a las pymes de forma inmediata, un tercio del tejido minorista de Barcelona está condenado a desaparecer antes de finales de año”.

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