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El clima político que se ha vivido en los últimos meses en Cataluña ha influido en casi todos los sectores económicos, desde las grandes empresas a los pequeños comercios. Sin embargo, uno de los que no se esperaba que se viese influenciado por las condiciones políticas es el sector de la restauración, sobre todo en zonas de fuerte atractivo turístico como Barcelona.

Quizá por eso, los datos que ha elaborado la consultora NPD Group, que se encarga de analizar la evolución de diferentes sectores de la economía española, son contundentes: durante el mes de octubre, los bares y restaurantes españoles dejaron de ingresar más de 71 millones de euros, de los que más del 90 % corresponden al sector en Cataluña, según confirma Vicente Montesinos, de NPD. La cifra sale de comparar el comportamiento del sector durante el mes de octubre con el trimestre anterior, comprobándose una sensible caída de las ventas y en el número de los clientes que acceden a los establecimientos.

Los datos de la consultora confirman que a lo largo del año la tendencia del sector era positiva y el crecimiento en el trimestre anterior a octubre era de un 2,6 %. Sin embargo, en octubre se ha experimentado un parón en dicho ascenso, aunque el sector aún no ha entrado en cifras negativas ya que se ha producido un ligero avance del 0,1 %. Además, es el primer mes desde los primeros meses de 2015 en los que el sector no crece.

MADRID, A MÁS DISTANCIA

Otro dato que evidencia que el sector está sufriendo en Barcelona es el hecho de que ha aumentado la diferencia de la velocidad de crecimiento en ambas ciudades. Según el análisis de NPD, hasta ahora en ambas ciudades el crecimiento ha venido siendo similar y Madrid tan solo superaba Barcelona en un punto porcentual. Eso ha cambiado desde el pasado mes de octubre, en el que la diferencia se ha disparado hasta los seis puntos.

A estos detalles hay que sumar que en Barcelona se han abierto menos locales que en Madrid, efecto que es debido tanto a las dificultades administrativas que encuentran las empresas para realizar nuevas aperturas en la ciudad condal como a la situación política que se vive en Cataluña.

De hecho, el descenso en este sector es paralelo al que se ha producido tanto en el del turismo como en el del comercio en general, cuyas ventas han descendido, respecto al mes de octubre del año anterior, en casi un 4 %.

MENOS GENTE

La preocupación es mayor cuando se contempla un descenso en el número de visitantes a los establecimientos de restauración. “Es evidente que la gente se lo piensa dos veces antes de salir a gastar si la situación no es estable”, asegura Montesinos. En estas situaciones hay mucha gente que en lugar de salir a cenar o a tomarse algo prefiere quedarse en casa y ahorrar el dinero. Y eso puede tener efectos negativos ya que evidencia una falta de confianza que puede extenderse como una mancha de aceite e ir afectando a otros sectores. Si uno se para, los demás lo notan.

La presencia de menos clientes en este tipo de establecimientos también se ha visto afectado por el descenso en el número de turistas, aunque los analistas no consideran que el efecto de este descenso justifique la bajada en los ingresos de los negocios de restauración.

Además, los analistas consideran que esta situación puede verse agravada si la estabilidad política no regresa cuanto antes a Cataluña. Cuanto más se prolongue la delicada situación que se está viviendo en la comunidad, peores serán los efectos para este tipo de negocios.

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