Jota (seudónimo) lleva tres años de albergue en albergue. Le sobresalen las ganas de encontrar trabajo, aunque –dice– la suerte no le acompaña. No del todo. "Tengo algún que otro trabajillo, pero no me da para vivir", cuenta a Metrópoli Abierta en el edificio de servicios sociales de Sant Joan de Déu, donde vive ahora. "Llevo meses esperando la paga", agrega entusiasmado. Tiene 62 años, viste un polo, huele a colonia Nenuco y lleva gafas. Jota es, de hecho, uno de los 100 beneficiarios del programa Ver para Crecer.

Tras el éxito logrado en 2017, este jueves ópticos y ópticas voluntarios revisarán a lo largo del día la vista de adultos en situación de vulnerabilidad como Jota. En este caso, los que tenían la necesidad se han apuntado a través de entidades como la Fundación Bayt Al-thaqafaCentre d’Acollida Assís y Bona Voluntat en Acció. Se trata de una iniciativa solidaria ejemplar que facilita –de forma gratuita– unas gafas nuevas a personas que no pueden costeárselas.

Una de las beneficiarias durante la revisión en el edificio de servicios sociales de Sant Joan de Déu | P.B.
Una de las beneficiarias durante la revisión en el edificio de servicios sociales de Sant Joan de Déu | P.B.

Uno de los beneficiarios, de origen marroquí, se sienta en la silla sonriendo y sigue las instrucciones de la oculista. “¿Hacia dónde está el palito?”, le pregunta ella. “Derecha”, responde animado. En ese mismo momento dos chicas se encuentran en la última fase de la revisión: eligiendo las gafas. “¿Crees que me quedan bien?”, le consulta una a la otra mientras le enseña unas gafas con montura de pasta. La compañera niega con la cabeza y ella prueba suerte con otras diferentes.

ASTIGMATISMO Y GAFAS PARA LEER

Jota recibió el año pasado unas. “Tengo astigmatismo”, explica. Este año vuelve para hacerse la revisión. “Me gustaría encontrar unas gafas para leer mejor, porque se me nubla la vista, lo veo todo gris y me cuesta”, confiesa. A Jota le encanta leer. “Me distrae y me sirve para ejercitar la mente”, dice orgulloso. No miente. Sobre su mesilla de la habitación tiene tres libros: uno de Jo Nesbo, otro de Julia Navarro y otro de Martí Gironell.

Uno de los beneficiarios durante la revisión en el edificio de servicios sociales de Sant Joan de Déu | P.B.
Uno de los beneficiarios durante la revisión en el edificio de servicios sociales de Sant Joan de Déu | P.B.

El proyecto Ver para Crecer se sostiene sobre dos valiosos pilares: la experiencia en materia de cooperación internacional en el ámbito de la Salud Visual de la Fundación Cione Ruta de la Luz y en la capacidad tecnológica de la iniciativa Vision For Life, de Essilor.

Una de las responsables de comunicación detalla a Metrópoli Abierta que “la falta de gafas, en ocasiones, supone un impedimento para encontrar trabajo o para estudiar” para estas personas que se encuentran en una situación vulnerable. Si uno no ve, no puede realizar las tareas de forma adecuada. Ver o no ver, esa es la cuestión. Y es por eso que ellos han decidido ayudar.

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