Los bomberos pudieron extinguir el fuego que el pasado 29 de marzo prácticamente redujo a cenizas una casa okupada del barrio del Sarrià conocida por los vecinos como L'Hort de la Vila y por los propios okupas como Ateneo Popular de Sarrià. Pero lo que todavía no ha podido apagarse son las llamas políticas que también provocó el incendio, que no paran de reavivarse aunque pasen los días. Gobierno, oposición, defensores y detractores de los okupas siguen a la greña.

El teniente de alcalde de Derechos de la Ciudadanía y concejal del distrito de Sarrià-Sant Gervasi, Jaume Asens (Barcelona en Comú) ha anunciado que el Ayuntamiento de Barcelona “se personará como acusación popular” en la causa judicial abierta por el siniestro porque el incendio “ha perjudicado directamente a un equipamiento público (el inmueble es propiedad del Ayuntamiento de Barcelona), que ha sido dañado de forma intencionada”, pero sobre todo “por el carácter fascista de la acción”, ya que han indicios que el fuego pudiera haber sido provocado por grupos de ultraderecha, porque aparecieron pintadas de ideología nazi.

Sin embargo, el PP a quien sostiene que hay que responsabilizar de lo sucedido es a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. ¿El motivo? Que Colau “no solo permitió la ocupación ilegal de la finca durante años, sino que incluso pagó la rehabilitación para llevar a cabo sus actividades”, como ha denunciado el presidente del grupo municipal del PP, Alberto Fernández. Así que los populares han proclamado también que no descartan personarse en las diligencias que se abran y aportar al jugado la documentación de la que disponen sobre L'Hort de la Vila para que el juez “examine si la actuación del gobierno municipal (de Colau) ha infringido la Ley”.

INDIGNACIÓN POR LAS DECLARACIONES DE MÒDOL

Pero la polémica no acaba aquí. Los partidos más vinculados con los okupas, como los comuns y la CUP, siguen indignados porque el miércoles el concejal del PSC, Daniel Mòdol, consideró que eran “igual de delincuentes” los que habían provocado el fuego como los okupas que se habían instalado ilegalmente en un edificio público. Además se “alegró” del incendio, pero no por la acción en sí (como matizó) sino porque el inmueble estaba en un estado ruinoso (tendrá que ser recostruido de forma prioritaria a petición de Colau) y suponía un grave riesgo para la integridad de sus ocupantes.

La matización del concejal socialista ha resultado ser insuficiente. Asens ha pedido directamente a Mòdol “que rectifique públicamente” sus palabras porque son “de una gran frivolidad polítíca”. La presidenta del grupo municipal de la CUP, Maria José Lecha, ha dado un paso más allá y ha pedido la dimisión de Daniel Mòdol porque sus “desacertadas” declaraciones y comparaciones “banalizan y alimentan el fascismo” en Barcelona.