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El distrito de Sarrià-Sant Gervasi podría rendir un homenaje a dos de sus exvecinos más ilustres, los premios Nobel Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa. Ambos vivieron en esta zona de Barcelona en su juventud. El escritor colombiano, ya fallecido, residió en Sarrià-Sant Gervasi entre 1967 y 1975, y el peruano, entre 1970 y 1974.

El partido de Manuel Valls, Barcelona pel Canvi, presentará este martes en el pleno del distrito un ruego para que el Ayuntamiento de Barcelona instale una placa conmemorativa en algún punto entre las calles de Caponata y Osi, donde vivieron los dos escritores, respectivamente. Entre ambos puntos hay apenas 30 metros de distancia, defiende el consejero de la formación política, Albert Guivernau.

IMPULSO CULTURAL

En el texto de la propuesta, a la que ha tenido acceso Metrópoli Abierta, el consejero subraya que ambos autores "se consolidaron como escritores en Barcelona" y que durante años la ciudad ha sido una gran capital editorial. Para Guivernau, la colocación de la placa podría ser "un impulso para el atractivo cultural del barrio de Sarrià y del conjunto del distrito".

García Márquez vivió en la Via Augusta y después se trasladó a un piso de alto standing, situado en la calle de la Caponata, 6, que por aquel entonces se acababa de construir. Durante su estancia en Sarrià, el autor escribió El otoño del patriarca. Exiliado de su país, García Mázquez estuvo en Barcelona con su mujer, Mercedes, y sus dos hijos. Entre estos dos domicilios, el premio Nobel se mudó a un piso de la avenida de República Argentina, 168.

En este entorno burgués coincidió con Vargas Llosa, actualmente buen amigo de Valls, ya que acudió a la boda del exprimer ministro francés con Susana Gallardo el pasado septiembre en Menorca. Vargas Llosa también residió en la Via Augusta y después se trasladó a la calle de Osi, 50. En Barcelona, el peruano se convirtió en escritor. En la capital catalana le publicaron sus primeros libros y conoció al editor Carlos Barral y a la agente literaria Carmen Balcells.

PUÑETAZO EN EL OJO

García Márquez y Vargas Llosa fueron grandes amigos hasta que el peruano propinó un puñetazo en el ojo al autor de Cien años de soledad. Fue en 1976 cuando ambos ya habían dejado de vivir en Barcelona. El motivo, explicó El Periódico en 2018, fue los malentendidos que se generaron durante la crisis matrimonial que por aquel entonces Vargas Llosa atravesaba con su esposa.