Si hay un barrio que en los últimos años se ha posicionado como uno de los más chic de Barcelona es, sin duda, el de Sant Gervasi-Galvany. Situado en la parte alta de la ciudad, concretamente entre Avenida Diagonal y Ronda del Mig, congrega a su alrededor una importante oferta de restauración, ocio y cultura que ha servido para que, actualmente, esté considerado como una de las últimas tendencias de la capital catalana. Es el sexto distrito más poblado con, aproximadamente, 150.000 habitantes, además de ser el segundo más grande, con una extensión de veinte kilómetros cuadrados.

Sus vecinos viven en un clima muy parecido al que se respira en un pueblo, como inicialmente fue. Y es que esta exclusiva zona nace a partir de la suma de diferentes municipios próximos a la Ciundad Condal, como Vallvidriera-Les Planes (1980), Sant Gervasi de Cassoles (1897) y Sarrià (1921). Durante los siglos XIX y XX fue el lugar escogido para vivir por la mayoría de las familias pertenecientes a la alta burguesía catalana. 

UN ENTORNO NATURAL

Además de por su riqueza histórica, Sant Gervasi-Galvany es uno de los mejores lugares para vivir para todos los amantes de la naturaleza, especialmente por su proximidad con la montaña de Collserola. Allí se pueden encontrar amplias zonas verdes como el Jardín del Turó de Putxet, el Parque de La Oroneta o, a escasos kilómetros, la famosa Carretera de las Aguas, muy recomendada para los aficionados al deporte que busquen aislarse del trasiego de la ciudad.

Sin embargo, si hay un espacio que destaca por encima del resto es la montaña del Tibidabouno de los principales atractivos del barrio. Se puede llegar a ella a través de diferentes opciones, tanto en transporte público como como en coche. Sin embargo, una de las mejores formas para hacerlo es el Tranvía Azul, uno de los medios de transporte más míticos de la ciudad, creado en el año 1901.

A LA VANGUARDIA DE LA CULTURA

Sant Gervasi-Galvany es, además, uno de los barrios en los que la cultura asume todo el protagonismo. Destaca la presencia del Museo de las Ciencias CosmoCaixa, uno de los más importantes. Su bosque encantado, en su interior, y su arquitectura bien merecen la pena una visita.

A nivel arquitectónico, cobran especial relevancia edificios como Casa Roviralta en Avenida Tibidabo o el edificio de La Rotonda, recientemente restaurado, en Passeig Sant Gervasi.