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Este lunes está programado que empiecen las obras en la calle Major de Sarrià que la transformarán en una vía de plataforma única, dando protagonismo a los peatones, según el Ayuntamiento, aunque algunos vecinos no opinan lo mismo.

Las obras se realizarán en el tramo comprendido entre el paseo de la Bonanova y la calle del Instituto Químico de Sarrià, y también englobarán la calle del Pare Miquel de Sarrià. En total, la superficie afectada por la reurbanización afecta a 3.498 metres quadrats.

Durante 10 meses los vecinos convivirán con las obras, que supondrán un coste al Ayuntamiento de 2,59 millones de euros y que pretende eliminar los bordillos y convertir la vía en una calle de plataforma única por la que los vehículos podrán circular con velocidad limitada. La renovación de Major de Sarrià también comportará la eliminación de los aparcamientos en superficie y la reducción de las zonas de carga y descarga, restringidos a ámbitos muy determinados.

Algunos vecinos temen que las obras provoquen un mayor colapso en la vía del que ya sufre, pues la limitación del paso de vehículos rodados provoca atascos como algunos denuncian en las redes sociales, donde lamentan que los distribuidores incumplen los horarios de carga y descarga, vehículos sin permiso acceden a la calle y las pilonas que deberían limitar el tráfico están continuamente bajadas.