Con unos 140.000 habitantes, Sarrià-Sant Gervasi es el distrito con la renta per cápita más alta de Barcelona. Este dato se repite constantemente... y a los vecinos les irrita porque, paradójicamente, es uno de los distritos que menos inversión recibe. Algunas de las quejas más recurrentes –que son denominador común en los seis barrios– es que hay pocos equipamientos, que el mobiliario urbano está en mal estado y que sufren graves problemas de movilidad. Desde Sant Gervasi-Galvany, Putxet i Farró, Sant Gervasi-La Bonanova, Les Tres Torres, Sarrià a Vallvidriera, Tibidabo y Les Planes

La situación política actual del distrito es paradigmática. Se trata del único de Barcelona en el que un partido tiene mayoría absoluta: el PDeCat, con 10 consejeros de 19. No obstante, la formación se encuentra maniatada. Todas sus propuestas se aprueban, pero a fin de cuentas, es Barcelona en Comú –en plaza Sant Jaume– quien tiene la última palabra, a pesar de que, en el distrito, el partido que lidera Ada Colau solo tiene dos consejeros, menos que Ciutadans (3) y PP (3).

Además, a este “problema” se suma otro: los cambios de regidor durante el mandato. Las fuentes consultadas para este reportaje coinciden en que “los cambios” han sido un lastre para el distrito. En primer lugar, ocupó el cargo el teniente de alcalde, Gerardo Pisarello. Más adelante, cuando el partido llegó a un acuerdo con el PSC, se puso al frente Daniel Mòdol. Pero la historia de amor entre comuns y socialistas duró poco y, cuando rompieron, tocó encontrar a otro regidor. Entonces le pasaron el “marrón” a Jaume Asens. Pero, tal como apuntan algunos dirigentes vecinales, Asens “ni conoce el distrito, ni es prioritario para él, ni muestra interés en profundizar”.

Con un regidor “ausente”, algunas propuestas han logrado seguir adelante “a medio gas”. Aun así, cada barrio es un mundo y las problemáticas varían dependiendo de la zona. Es por ello que en Metrópoli Abierta nos hemos reunido con cinco representantes para averiguar cuáles son los retos que presenta el distrito –barrio a barrio– para el próximo mandato, que empezará en junio de 2019.

BartoloméCriado

Bartolomé Criado, presidente de la Asociación de Comerciantes y Vecinos del Turó Park:​ “El carril bici ha generado más contaminación y accidentes”

El Turó Park ha vivido una legislatura convulsa. En primer lugar, con la llegada del carril bici, que suscitó una gran polémica. “El carril bici ha generado más contaminación, a causa de los semáforos, y también más accidentes. He visto tres accidentes graves, las motos se matan con los bolardos. Por no hablar de los patinetes... El consistorio no contaba con ello”, explica Bartolomé Criado.

La historia siguió con la prohibición de entrada a los perros al Turó Park y el consecuente traslado del pipi-can a los Jardines de Piscinas y Deportes, más conocido como el Parque del Dir. Al principio, se produjo un gran rechazo e incluso dueños de perros llegaron a protestar en varias ocasiones. “Ahora el tema de los perros está más controlado y han puesto multas en el Turó Park”, reconoce Criado.

Luego, el retraso de las obras del Turó Park también causo revuelo. “Al lago le han dejado solo un palmo de agua, le han quitado profundidad, se calienta más, no se regenera con facilidad, se ensucia mucho y a los nenúfares les cuesta crecer”, enumera. El Turó Park es para los vecinos “un punto de encuentro”, un local social donde reunirse y realizar actos como el “teatret”, que según Bartolomé Criado, “está funcionando muy bien”.

Otra de sus quejas es la movilidad. “La gente tiene que desplazarse en taxi hasta los CAP, y no todos pueden permitírselo”, comenta Criado. Es por eso que, desde hace años, piden un bus de barri. Los vecinos del Turó Park, El Farró, El Putxet y Sant Gervasi han creado una entidad para solicitarlo. “Pero el Ayuntamiento siempre nos dice lo mismo”, resopla. “Que no hay presupuesto”, zanja cansado de “la falta de interés”.

Salvador Albuixech

Salvador Albuixech, presidente del eje Barnavasi: “Movilidad tiene que tener en cuenta las subidas que hay en el barrio”

“Han mejorado pocas cosas, no se ve una gran inversión”, destaca a grandes rasgos Albuixech. Según él, “el distrito ha preferido gastar dinero en reparar en vez de construir proyectos nuevos”. Los vecinos del barrio estaban pendientes (e ilusionados) con el proyecto de la superilla –que iba a comprenderse entre las calles Ganduxer y Balmes–, pero no se materializará en este mandato. “Habrá que ver qué pasa en el próximo porque, por ejemplo, la plaza de la Bonanova tardó 20 años en hacerse realidad”, a causa de los cambios de gobierno.

Por otro lado, Albuixech recuerda la orografía del barrio de Sant Gervasi-Galvany, “que es complicada”. Eso es: las subidas, las bajadas. “Movilidad tiene que tener en cuenta las subidas que hay en el barrio”, apostilla. “Es un defecto histórico, solo tenemos dos calles de acceso, Balmes y Muntaner. Ambas se colapsan cada día, sobre todo en hora punta”, detalla.

Según explica, “cada día hay más problemas de movilidad y los vecinos se plantean no ir en coche a llevar a los hijos al colegio, aunque el proceso está siendo lento”. Así, para acelerarlo se necesitaría un buen transporte público. En este caso, tal como comenta, el bus “circula con retraso y va lleno”. Otro de los temas criticados por los vecinos es el estado de las aceras. “Están destrozadas, pasear por el barrio es como hacer una gincana”, termina.

Carme Carmona

Carme Carmona, presidenta de la Associació de Veïns i amics del barri de Laforja: “Hace años que estamos pidiendo equipamientos municipales”

Esta asociación reivindica desde hace décadas el cambio de nombre del barrio de Sant Gervasi “por el de Laforja”. Respecto a los equipamientos, sus demandas se han centrado en tres puntos, primordialmente. El primero, un espacio para la gente mayor, luego un casal de barrio –que podría traducirse en una biblioteca– y, por último, un archivo histórico y museo de Sant Gervasi.

“Hace años que los pedimos, pero nos han dicho que no, que no necesitamos equipamientos”, cuenta riendo de pura desesperación. Carme Carmona, una mujer reivindicativa, con espíritu activista y vocación política, no ha parado quieta. Desde de asociación pedían que Can Ferrer se convirtiera en uno de estos equipamientos, puesto que es de titularidad municipal. “Este gobierno de ahora solo ha limpiado el jardín porque hemos insistido mucho, pero han talado varios árboles que estaban vivos y han puesto unos parterres feos y cuatro bancos”, detalla.

También propusieron al consistorio que comprara Can Ripoll, propiedad de Núñez y Navarro, pero el caso sigue todavía más estancado. “Quieren hacer una biblioteca subterránea en Nuñez Ramonet, pero es indignante teniendo otros espacios vacíos en el barrio”, comenta.

Otro de las problemáticas, según Carmona, es el incivismo y el botellón. “Muchos bajan de la discoteca Otto Zutz armando jaleo, beben por aquí y lo dejan todo sucio”, relata. Como sucede en otros barrios, tienen problemas con las bicis y los patinetes que van por las aceras. “He visto varios accidentes ya”, explica. Asimismo, comenta el “escándalo” que arman los camiones de carga y descarga, pero su máxima preocupación es que no haya equipamientos en el barrio y que, como Les Tres Torres, se convierta en “una zona de paso”.

Miquel Saumell

Miquel Saumell, vocal de la junta de AVV de Sarrià: “Necesitamos ya una biblioteca porque estamos en uno de los barrios con más escuelas de Europa”

Los dos temas estrella del mandato en Sarrià han sido la biblioteca y el sistema de recogida selectiva de basura 'Puerta a puerta'. “La biblioteca es ya una reivindicación histórica de hace más de 20 años en Sarrià, cuando cerraron la anterior. Durante el mandato de Trias se compraron los terrenos en la plaza de Sarrià, pero el actual gobierno no ha puesto ni una piedra”, desengrana Saumell. “Sarrià es uno de los barrios con más escuelas de Europa, así que no tiene lógica no tener biblioteca”, añade. “Estamos muy decepcionados y nos sabe mal porque nos hemos involucrado mucho”. Según el consistorio, no pueden impulsarla porque “la situación financiera es delicada”.

Lo que sí logró tirar adelante la asociación fue el sistema de recogida 'Puerta a puerta', tal como abordamos en Diálogos de Barcelona. Convencieron al Ayuntamiento para llevar a cabo una prueba piloto en el distrito. Muchos rechazaron el proyecto, otros lo defendieron. “Nosotros no somos responsables de la implantación en el barrio”, aclara Saumell. A día de hoy, siguen los problemas, aunque en menor medida.

Otro de los conflictos reside en la rivalidad entre los miembros del Ateneu Popular, un antiguo espacio okupado, y el colectivo españolista Los de Artós. El detonante fue cuando se quemó la cubierta de este espacio comunitario situado en la calle Hort de la Vila. Entonces, el interrogante era: ¿Qué se hace con este espacio? ¿Se derriba y se construye de nuevo o se restaura y se mantienen las paredes? La última opción fue la que ganó a través de una encuesta. Ahora están pendientes de saber quién tendrá el derecho de utilizar el equipamiento público y qué se hará en él.

Luis Tusell

Luis Tusell, presidente de la AVV de Les Tres Torres: “Nuestro barrio es el que recibe menos inversión de toda la ciudad”

Les Tres Torres presentó al actual gobierno 10 puntos a mejorar en el barrio que tiene 14.000 habitantes. Según cuenta Tusell, solo cinco de ellos se aprobaron, pero ninguno de ellos se llevó a cabo.“Por falta de presupuesto”, dice. Esta vez irán a tiro fijo proponiendo cinco líneas de actuación.

La primera es afrontar la pacificación del mercado de Les tres Torres. Luego, la ejecución de una guardería, que sería la primera en el barrio. También piden un equipamiento para personas mayores. Además, exigen ya la reparación de aceras y postes telefónicos, que “no se han tocado en los últimos 40 años”. Y, por último, la ejecución de una reforma de la calle del Vergós, en el tramo que va desde la plaza d'Artós a Via Augusta. “Pedimos un mínimo”, comenta.

Además, algunas calles, según Tusell, están saturadas por el tráfico. Debido a su ubicación –entre Sant Gervasi y Sarrià– el barrio de Les Tres Torres se ha convertido en una “zona de paso”. La calle Anglí sirve como “vía rápida” y la calle Escoles Pies, donde se encuentra el mercado, es “peligrosa”. “Te juegas la vida para cruzarla, hace tiempo que estamos pidiendo un semáforo”, finaliza.