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El Poni Club Barcelona funcionaba en el parque de la Oreneta desde 1994. En estos casi 25 años, unos 100.000 niños han pasado por estas instalaciones del distrito de Sarrià-Sant Gervasi. El club abrió por iniciativa municipal como proyecto educativo en el que los niños y los ponis fueran los protagonistas. El consistorio de entonces, comandado por el alcalde Pasqual Maragall, contactó con Juan Carlos Docal, con experiencia en el mundo de la hípica y como profesor de equitación, para el proyecto. Ahora, con Ada Colau al frente del Ayuntamiento, el centro ha tenido que cerrar. Este domingo abrió por última vez.

Victòria Jaumot era la directora del centro junto a Docal. En una carta publicada este lunes en La Vanguardia, Jaumot desvela que el club baja la persiana porque el Ayuntamiento "considera que la equitación incita al matrato animal, cuando el mayor daño que un poni puede recibir de un niño es un simple caricia o unos fuertes ahuchones", sostiene. Y añade que es una lástima que por la convicción de unos pocos "miles de niños se queden sin poder gozar de este maravilloso animal".

AMENAZA DE CIERRE DESDE 2016

La notificación municipal de cierre data desde finales de 2016, cuando en el distrito mandaba el PSC, tras el pacto de gobierno firmado entre socialistas y comuns. Sin embargo, el centro ha continuado abierto casi dos años más porque los titulares del negocio presentaron alegaciones e incluso un contencioso administrativo contra el Ayuntamiento.

El consistorio dice que la actividad no se ajusta a la normativa municipal. El Poni Club Barcelona funcionaba con una licencia ganadera. Este tipo de actividades no están permitidas en la ciudad y no se pueden regularizar. Según los responsables del centro, el gobierno de Colau ha pedido un desahucio exprés y el juez lo ha permitido pese a que no se ha resuelto el contencioso administrativo. 

Un grupo de niños pasean con unos ponis en el Poni Club Barcelona del parque de la Oreneta / FACEBOOK PONI CLUB BARCELONA

El Poni Club Barcelona contaba con una veintena de ponis que ya se vendieron hace algún tiempo a clubs de Mallorca y Sitges. Otro ejemplar, de 29 años, ha sido sido regalado a una mujer que dispone de una zona en el campo en el que el animal podrá trotar libremente.