El bullicio y el ajetreo a las cinco de la tarde es constante en la plaza de la Bonanova, situada en la zona alta de Barcelona. Niños uniformados toman la calle al salir de clase, coches de alta gama llenan el asfalto… Y una mujer, secundada por la intimidad que le otorga una vetusta valla metálica, prepara la cena antes de que anochezca en una improvisada cocina en un solar abandonado en la calle Lluçanès, a escasos 20 metros de la plaza. Forma parte de una familia que, desde el mes de julio, ha ocupado un terreno en pleno distrito de Sarrià-Sant Gervasi y ha construido varias chabolas en las que malvive en una situación de dejadez extrema.

“Entraron un viernes del pasado mes de julio al solar y pusieron inmediatamente un candado y en dos días ya tenían las chabolas construídas y hacían vida con normalidad”, cuenta un vecino de la zona. La situación pasa inadvertida para los transeúntes de la calle gracias a la valla metálica que ejerce de puerta, pero los vecinos visibilizan el problema a diario desde sus balcones. Algunos de ellos han contactado con el Ayuntamiento, pero el asunto está enconado. “La policía ha venido varias veces, pero aseguran que no pueden hacer nada”, lamenta otro vecino. El solar, en principio, estaba destinado a un parque infantil.

Bloque de pisos de lujo junto a la calle de Lluçanès, en la zona alta, donde están las chabolas / D B
Bloque de pisos de lujo, junto a la calle de Lluçanès, en la zona alta, cerca de las chabolas / D B

Los vecinos de la zona no saben del cierto a quien pertenece el solar. El propietario es quien podría ejercer más presión para desencallar el problema. Algunos comentan que es del Ayuntamiento, pero otros cuentan que pertenece al banco malo. “La verdad es que ellos viven sin molestar a nadie y no generan problemas”, reconoce uno de los conserjes de la zona. A menudo los vecinos ven como entran y salen personas del solar cargadas de chatarra.

Fuentes municipales han asegurado que el solar no es municipal sino privado y que desde el Distrito de Sarrià-Sant Gervasi ya se ha hecho el trámite pertinente para pedir a la propiedad que se haga cargo de la situación.

El Ayuntamiento ha informado también que trabajadores de la oficina del Plan de Asentamientos Irregulares se han acercado en diversas ocasiones hasta el solar para conocer la situación de las personas que viven allí y ofrecerles un acompañamiento social. Hasta el momento, ninguna de las personas ha aceptado esta intervención. Tres de las okupas del solar ya fueron desalojados con anterioridad de otro asentamiento y renunciaron a ir a una pensión. 

EMERGENCIA SOCIAL

La situación pone de relieve uno de los grandes lastres de la Barcelona actual, donde la emergencia social de muchas familias vulnerables presenta a menudo casos que remiten a las peores instantáneas de la década de los 50 del siglo pasado, cuando el chabolismo era habitual en algunas zonas de Barcelona (especialmente las periféricas). Recientemente, una exposición en el distrito de Sants-Montjuïc permitía hacer un recorrido por esa Barcelona no tan lejana. 


Carritos y otra suciedad en el solar de la zoan donde están las chabolas
Carritos y otra suciedad en el solar de la zona alta donde están las chabolas / D B

El elevado coste de los alquileres impide a muchas personas acceder a una vivienda digna. Y, en este caso, el problema se ha instalado en una zona insospechada, donde los precios del alquiler alrededor del solar superan en muchos casos los 2.000 euros mensuales en viviendas de alto standing.

“Hay que buscar una solución para todas las partes, ellos también tienen derecho a una vivienda pero no en esta situación”, clama un vecino de la zona. “A la gente que vive aquí les incomoda la situación que ven cada día desde sus balcones, hace tiempo que reclaman que el problema se afronte”, añade el conserje.

CARRITOS PARA CHATARRA

Hechas con material encontrado por la calle, las chabolas en las que malvive esta familia no cuentan con ningún tipo de servicio básico y son especialmente vulnerables ante el frío y la lluvia. Y la dejadez en la que se encuentra el terreno, con trastos de todo tipo apilados por todos los rincones y carritos de la compra que sirven para transportar la chatarra que recogen, obligan al Ayuntamiento a tomar cartas en el asunto.

En la Barcelona de postal esta foto, sin filtros, ofrece la crudeza y la vulnerabilidad con la que muchas personas encaran su día a día. Vuelven las chabolas en pleno siglo XXI… También en la zona noble de la ciudad.